El método de la lluvia sólida es utilizada actualmente con éxito por muchos productores del mundo para combatir la sequía

Ante la grave crisis a causa de la escasez de agua que enfrenta el Valle de San Joaquín en últimas fechas, se deben buscar alternativas viables con el objetivo de generar cambios verdaderamente sustanciales en pro de la población y del medio ambiente.

A pesar de que ya se trabaja en millonarios proyectos para subsanar la ausencia del vital líquido, se debería estudiar la posibilidad de utilizar silos de agua o lluvia sólida; un invento hecho por el ingeniero mexicano, Sergio Jesús Rico Velasco.

Los silos de agua son un polvo granulado de acrilato de potasio biodegradable –algo parecido a un grano de arroz– no tóxico, capaz de absorber hasta 500 veces su peso en agua y mantenerla sin que ésta pierda sus propiedades. La lluvia sólida ha sido utilizada con éxito por muchos productores del mundo para hacer frente a la carencia de agua, mayormente en los sectores agrícolas y forestales.

Su funcionamiento es simple. Los pequeños granos son depositados en la raíz de la planta, éstos actúan como un pequeño depósito que permite que entre el 65 y 80 por ciento del agua almacenada sea tomada por el sistema radicular de los vegetales de acuerdo con sus necesidades, lo que asegura un crecimiento estable y saludable de los cultivos.

Los silos retienen el líquido por prolongados periodos de tiempo y cuando éste se agota son capaces de volverse a llenar con un mínimo de riego permitiendo la siembra, crecimiento y cosecha de frutas y vegetales aun en tiempos de sequía como en el que ahora se encuentra inmerso el Valle Central. La vida útil de estos almacenadores de agua es hasta de diez años.

Con esta alternativa, sumada a proyectos en los que ya se trabaja, se vería beneficiado el campo, quienes laboran en él, sus familias y todo el Valle en general. EC

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