Después de licenciarse en la Universidad volvió al ejército como teniente. Pedro Meza señala que en esos años era muy poco común encontrarse a un oficial mexicano. Tras recibir un curso como Instructor de Artillería se le ofreció acudir a Colombia por dos meses para entrenar a ciertas unidades del ejército colombiano. En aquella época este país sudamericano sufría una gran desestabilizad y violencia: La guerrilla del M-19, el cartel de Medellín y el cartel Cali (estos dos últimos traficantes de drogas). Durante su estancia en Colombia Pedro Meza vivió experiencias muy duras: fue envenenado a través de las aguas del poblado en el que residía y pasó tres días retenido con el grupo comunista M-19. En su último mes se le dio como desaparecido, y tanto su familia como amigos le dieron por muerto.

Al volver de esta misión su estado físico (y en parte moral) no era muy bueno. Cambió su percepción del mundo. En 1988 entró en la Reserva del Ejército y por un tiempo estuvo trabajando como oficial de prisiones. Meza siempre trató de ser justo con los encarcelados y critica el “juego sucio” que existe entre los guardianes y los presos. Más tarde fue Parole Officer (Oficial de Libertad Condicional) a la vez que servía como Capitán en una unidad especial de artillería. En 1997 pidió el retiro del Army y tras una estancia en México de casi un año comenzó a trabajar como maestro de historia en un centro de educación secundaria en Los Angeles.

Pedro Meza tiene 3 hijos y una hija. En el 2002 para evitar que sus hijos se enlistasen en el ejército, les sugirió que él se re-enlistaría si ellos continuaban estudiando. La Unidad 426 de Asuntos Civiles era el grupo del Sargento Meza destinada a Irak en el 2004, pero un accidente de rodilla impidió que él pudiera acompañarlos (más tarde se informaría que esa unidad fue atacada por un coche bomba y murieron dos de sus compañeros).

Desde el 2004 el Sargento Meza se encuentra en Afganistán. La gente lo recibe bien pues saben que su labor es principalmente humanitaria y de reconstrucción.

El Sargento Meza sueña con volver a Los Angeles y volver a ser profesor, esta vez tal vez en la universidad.

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