Sargento Joaquin RiveraDesde pequeño siempre quiso alistarse en el ejército de los Estados Unidos y así se lo dejó saber a su madre en muchas ocasiones. Nunca le faltaron soldados de juguete y sueños en los que libraba guerras para salvar al mundo. Un gran motivador para que algún día ingresase en la armada fue su primo Javier López, quien entró en el ejército cuando Joaquín era un niño.

Le gustaba la escuela y todo lo relacionado con los deportes. La educación secundaria la completó en Bell High School y al terminar deseaba buscar alguna beca para estudiar Administrative Justice, pero alguien le sugirió ingresar en el ARMY en donde también podría estudiar sin costo alguno. Así fue como le destinaron a la base militar de Barstow donde comenzó a estudiar hasta que lo enviaron a Iraq.

Joaquín piensa que la experiencia de estar en el ejército es única. Recomienda a todos los jóvenes que dediquen un año o dos a defender a los Estados Unidos, un país que según el sargento merece mucho respeto.

Sobre la situación en Iraq piensa que mejora día a día aunque muy lentamente. En el momento de la entrevista se encontraba en la ciudad de Mosul y al día siguiente salía a una misión de seguridad personal para altos mandos. “Los ciudadanos iraquíes necesitan mucha, mucha ayuda. Por ello opino que los Estados Unidos deberá ayudarlos unos cuantos años más”, cuenta Joaquín Rivera.

La última vez que este sargento estuvo de permiso en Los Angeles fue en el mes de junio. Casado y con un niño pequeño Joaquín pasó sus dos semanas de vacaciones junto a su familia y amigos. Sin embargo, siempre que regresa del frente visita a sus exprofesores de la high school. “Con sólo una o dos horas que paso con ellos en la escuela siento que ya he ayudado un poquito”. Su madre, Adela Rivera, nos dijo que su hijo siempre tuvo esa necesidad de ayudar al desamparado o al débil. Otra virtud del joven es su gran amor por la familia. “Mi hijo disfruta pasando su tiempo libre en familia. Ante todo su mujer y su hijo, pero no falta a una reunión familiar en la que estén presentes sus hermanos, primos, tíos…”, nos dijo Adela.

El Sargento Joaquín Rivera es americano pero no deja de sentir su cultura latina. Así, le gusta reunirse con compañeros mexicanos en Mosul con los que disfruta viendo películas de Cantinflas o escuchando las canciones de Chalino Sánchez o Vicente Fernández.
Después de la guerra Joaquín desea trabajar para el Border Patrol y con el DEA (Drug Enforcement Administration). Siente que ha cumplido su misión en Iraq y más tarde le gustaría continuar su cometido protegiendo a los jóvenes de Los Angeles y el sur de California de las drogas que entran ilegalmente al país.

Joaquín Rivera está destinado en Mosul (ciudad que se encuentra en el norte de Iraq) en la unidad 11th ACR que salió del desierto de Barstow en California. Su equipo se denomina Workhorse y desempeña las funciones de Personal Security Detachment (PSD).

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