Redacción EC | 28 de septiembre de 2011

 

Las grandes oportunidades no se daban muy seguido en el barrio latino donde Frank Acosta creció. Pero el chico se las arregló para salir adelante y forjarse un futuro prometedor.

 

Hoy, con 35 años a cuestas, el flamante Doctor Acosta realiza investigaciones destinadas a utilizar nuevas células para reparar discos de la columna vertebral, y además trabaja en organizar un programa para el cuidado de la espalda en una clínica gratuita del Este de Los Angeles.

 

No fue fácil, pero Acosta es el claro ejemplo de que si se quiere, se puede. El mismo recuerda que de niño era blanco fácil del abuso de sus compañeros. “Era bajito, flaco y usaba unos grandes lentes. Lo único que recuerdo que tenía bajo control y me hacía sentir orgulloso eran mis calificaciones. Por alguna razón sabía que si quería una mejor vida lo mejor que podía hacer era estudiar mucho”, contó Acosta, Director del área de deformidades de la columna del Departamento de Neurocirugía en el Cedars-Sinai.

 

Acosta contó que tomó clases avanzadas, obtuvo excelentes calificaciones en la preparatoria y solicitó ingreso a quince universidades, incluyendo a las más prestigiadas de California. Fue admitido en todas, pero decidió matricularse en Harvard a la edad de 17 años. “Fue en ese momento cuando me di cuenta de que mis esfuerzos estaban dando resultados”.

 

A pesar de que le costó trabajo adaptarse a su nuevo entorno Acosta terminó el curso y se graduó de Harvard en 1997, obteniendo su título en medicina en el 2002.

 

En el 2009 el Doctor Acosta se unió al Centro Médico Cedars-Sinai y el siguiente año fue nombrado uno de los 50 mejores especialistas de espina dorsal en todo el país.

 

“Quería regresar a casa, estar cerca de mi familia y ayudar a la comunidad que me vio crecer”, dijo el especialista, quien también presta sus servicios como voluntario en una clínica comunitaria del Este de Los Angeles donde está echando a andar un programa que daría atención especializada a personas con problemas en la columna.

 

“Quiero hacer grandes cosas por mi comunidad y por estos pacientes que literalmente no tienen nada”, terminó diciendo este brillante neurocirujano que es de los nuestros. EC

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