Su pasión por Nueva York

Miguel Hernández, nativo de Toa Alta, Puerto Rico, pasó varios veranos en Nueva York por lo que pudo disfrutar de “la gran manzana”, quedando prendado de ella por su cultura. “Me encanta todo lo que la ciudad tiene para ofrecer.” Así en 1992 decidió migrar sólo para buscar mejores oportunidades donde desarrollar su talento y su gusto por la comida. Además de dedicarse a estudiar y trabajar en el campo de los alimentos, a Miguel le gusta visitar los museos de arte, coleccionar utensilios de cocina antiguos, leer y ver películas.

Tenacidad y estudio

Sus conocimientos y suerte, que nunca lo desamparan según comentó, lo llevaron a trabajar en Food Emporium donde actualmente se desempeña como Deli Manager. Durante 14 años se ha mantenido en esta compañía ubicada en Manhattan, pero nunca abandonó su sueño de llegar a ser chef, aunque “me tomó un poco de tiempo lograr mi sueño debido a razones económicas.” Su estadía en su trabajo actual le dio la posibilidad de adquirir un préstamo para estudiar durante ocho meses en el Programa Profesional de Artes Culinarias del Instituto de Educación Culinaria de Nueva York (The Institute of Culinary Education). Debido a su tenacidad, este puertorriqueño ha logrado dos importantes metas en el 2006: la primera, recibir el reconocimiento como Chef Splendido durante la contienda final que celebró Splenda en Agosto, por el que se hizo acreedor de un premio de $3,000 así como la realización de una gira por varias ciudades importantes de Estados Unidos en la que se da a conocer su receta del postre latino llamado Tembleque, con el cual ganó el concurso. La segunda meta la alcanzó el pasado mes de septiembre, al obtener su diploma como Chef del Instituto de Educación Culinaria de Nueva York.

Miguel, quien también ostenta un Bachelor en Food Marketing, considera muy importante los estudios, por ello siempre resalta la importancia de la educación “porque sin ellos no puedes salir adelante, no puedes progresar en la vida. A veces es un poco difícil alcanzar las metas, pero para eso debes esforzarte y dedicarte hasta lograr el objetivo.”

Nuevas metas

Aunque ha cerrado un capítulo en su vida, el incansable Miguel se ha impuesto otros dos objetivos: trabajar en un restaurante donde aprenderá y obtendrá más experiencia, y abrir su propio restaurante de comida caribeña y francesa en un par de años. Las ciudades en las que ha pensado son Nueva York y Los Angeles, ésta última -que recién conoce- le ha atraído sobremanera. Así que no debe sorprendernos que en el futuro podamos disfrutar de las especialidades de Miguel Hernández en su restaurante de cuatro estrellas.

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