Una larga jornada

“Cuando me diagnosticaron cáncer en lo primero que pensé fue en la muerte”, comenta Bertha, quien califica esta enfermedad por etapas, porque “cada noticia y cada paso que debes dar es algo que debes asimilar”. La cirugía para la remoción de un seno y el proceso de quimioterapia y de radioterapia, no amilanó a esta mujer. Su frustración por sentirse mutilada la llevó al extremo de pedir la separación a su esposo. “Yo no me aceptaba como mujer ni como esposa”, aseveró Bertha, quien mediante el constante apoyo de su familia y los grupos de apoyo patrocinados por la Fundación Susan G. Komen logró sobreponerse a la adversidad. “Los grupos de apoyo son algo fundamental para las personas con cáncer”. Tan grande es la fortaleza de Bertha, que ha sabido sobrellevar, además del diagnóstico de cáncer de seno en el 2000, también los de cáncer de hueso y de pulmones que le diagnosticaron tres años más tarde.

Su fortaleza la logra al dar en vez de recibir

Esta guerrera nunca imaginó qué el destino la llevaría a ser voluntaria para la Sociedad Americana del Cáncer, así como para la Fundación Susan G. Komen y el grupo Witness Project Esperanza y Vida. Aunque sigue luchando por recuperarse, Bertha dedica su tiempo a dar testimonios y a escuchar a otras personas –que como ella– están transitando el duro camino de la lucha contra el cáncer. “Me gusta informar a las personas sobre la importancia de hacerse los exámenes y el auto-examen mensual de los senos”.

Su incondicional ayuda a la comunidad ha llegado a ser reconocida, y con motivo de la celebración del mes de concienciación del cáncer de seno, Bertha fue una de las tres mujeres escogidas por la Fundación Susan G. Komen para recibir el reconocimiento otorgado por la campaña Guerreros de Rosado de Ford, ya que no solo venció el cáncer, sino que se esfuerza para crear conciencia en la comunidad hispana sobre la importancia de informarse sobre esta terrible enfermedad.

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