No es técnicamente el desierto pero sí que anda cerca de estar en medio de la nada, ubicado en una carretera secundaria de esas que recuerdan a otros lugares, a otro país. Pero Edgar Gallardo existe y mucho en la conciencia de los miles de clientes que han pasado por sus manos en su taller mecánico, Robert’s Auto Electric, quizá el más pujante de la zona en la ciudad de Perris, en California.
 
No todos ubican la localidad en un mapa ni mentalmente, pero los que quieren los mejores precios para un cambio de bujías o un cambio de aceite llegan hasta su puesto, sin asfaltar, protegido por la generosa sombra de un vetusto árbol y con una fila de coches esperando atención.
 
Llegan porque su reclamo es claro —aparece en varias revistas, aunque confiese en repetidas ocasiones que ninguna como El Clasificado para sus propósitos—, impreso en una página a color con grandes descuentos si llegan con la revista. Y el resto, es satisfacción y entrega rápida para que vuelvan.
 
“Así empezamos, con un anuncio pequeño hasta que comenzaron a llegar más”, explica Gallardo, un mexicano que llegó a Estados Unidos hace dos décadas. “Cuando empecé aquí todo esto estaba virgen y yo fui el primero. Me gustaba la competencia de la ciudad de Norco, donde estaba antes, pero siempre hay más problemas con los permisos y cosas de esas”, explica este inmigrante, rodeado de facturas y piezas de carros acumuladas en una estantería.

Ahora no está solo, después de que en 2003 consiguiera darle la vuelta al negocio. “La clave fue la publicidad para que empezaran a llegar en grandes números los clientes”.

En la actualidad tiene una media de 50 autos al mes, con un precio más que asequible que hacen que llegue gente de Moreno Valley, Temécula y Sun City, lugares lejanos pero a los que les compensa el precio.

Además de todo, da servicio de grúa para recoger a los autos que se quedan tirados por el camino, “aunque no voy hasta la autopista. No me compensa”.

Confiesa asimismo que la crisis no le afectó demasiado, ya que consiguió mantener a sus cinco trabajadores, entre los que está su hijo, al que espera dejarle el negocio cuando se retire.

No sabe cuando será eso, pero no pronto. Le queda energía suficiente como para seguir adelante su particular travesía por el desierto, donde se encuentra su casa. “Aquí está la gente, los latinos. Yo estoy bien en este lugar”, explica un Gallardo enamorado de su sitio y su negocio.


Para más información: 
Roberts Auto Electric
24495 State Highway 74
Perris, CA 92570
(951) 6571797
 
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