Trabajo y estudio

Una vez graduado se fue a la capital, San Salvador, para ingresar a la universidad donde inició estudios de ingeniería. Su padre se esforzaba mucho para enviarle dinero, y él también contribuía con el dinero que ganaba trabajando como cajero en una cooperativa del ejército. Cuando Gerber se encontraba en San Salvador, estuvo al borde de la muerte en dos ocasiones debido a que la guerrilla atacó su lugar de trabajo. “Esa situación me motivó a buscar un lugar más seguro en el planeta.” Su padre no aprobaba la idea de que emigrara, pero su madre lo ayudó con los preparativos. Inicialmente iría a Virginia, pero terminó llegando a Los Angeles donde vivía su tía. “Cuando me vine, hace quince años, era muy difícil la situación en mi país. Con la guerra civil y la inseguridad no se podía realizar una vida normal.”

Su primer trabajo aquí fue como jardinero, luego empezó en la bodega de una joyería, en la que permaneció durante nueve años. Aunque le apreciaban mucho y obtuvo algunos ascensos, él sentía la necesidad de buscar una mejor oportunidad. Así, un día decidió solicitar empleo en Guerrero Food donde empezó en una posición temporal mientras esperaba una mejor oportunidad. Poco más de un mes después Gerber trabajaba como distribuidor. “En ese momento me di cuenta de que quería tener mi propio negocio y se me había abierto una oportunidad porque ellos tenían la distribución de Mission Foods,” un lugar en el que se puede comprar una franquicia y tener un negocio propio. Año y medio más tarde Gerber adquirió una ruta y después compró dos más, las cuales vendió cuando decidió visitar su tierra para reencontrarse con su familia.

De su cultura le gusta la familia. “Eso lo extraño, al igual que la comida.” Gerber está divorciado y tiene una niña de nueve años a la que dedica su tiempo libre. Hace un par de meses Gerber fue nombrado como el mejor vendedor de su distrito, aunque su distribución se realiza en el área de Malibú, donde la población latina no es la dominante. Su consejo para los inmigrantes es que se debe asimilar la nueva cultura, ser honesto con uno mismo, esforzarse y tener una visión de lo que se quiere. Para Gerber todos los inmigrantes empezamos de cero, “las oportunidades existen y no se deben dejar escapar.” Su nuevo sueño es llegar a ser dueño de una franquicia de comida rápida en la que él piensa tendrá otras oportunidades.

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