Omar Bernabé. Los Angeles

La gloria deportiva es exclusiva de sólo unos pocos. El camino para alcanzarla suele estar lleno de sacrificios tanto físicos como personales, y los momentos para demostrar que se es el mejor pueden durar desde 9.8 segundos hasta 90 minutos. La oportunidad se abre cada cuatro años cuando la élite de los atletas internacionales se reúne para celebrar el más grande evento deportivo: los Juegos Olímpicos.
Este año el torneo veraniego se celebró en Londres, y la posibilidad de conseguir esa cúspide gloriosa, ese momento de triunfo donde sólo un deportista de entre una larga lista de competidores recibe el título de “el mejor de mundo”, se hace tangible para aquellos que con dedicación y arduo trabajo han logrado su calificación para participar en la justa olímpica.

Este el caso de Jesse Ruiz, un joven hijo de padres mexicanos -su madre originaria de Guerrero y su padre de Yucatán-, que nació en California y creció en la ciudad de Santa Ana. Fue desde entonces, en una temprana edad, que Jesse se vio atraído por la lucha olímpica y quiso hacer de este deporte más que un hobbie, convirtiéndolo en un estilo de vida.
Su carrera como deportista empezó en la preparatoria Valley, en donde consiguió sus primeros triunfos como luchador. En la universidad, Jesse continuó acumulando victorias hasta que en 2009, tras haber sido nombrado Campeón Nacional, se presentó para él la oportunidad de competir a nivel internacional representando a México gracias al Club Alfa Omega, que le ofreció entrenamiento. Así, orgulloso de sus raíces, Jesse Ruiz participó por México en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, consiguiendo en el 2012 su boleto para Londres.

Jesse es un ejemplo para muchos mexicanos que llegan a este país; incluso sin haber nacido en México él no olvida sus raíces y el respeto por las tradiciones de la nación de la que provienen sus padres.

Llegar a Londres no fue fácil para Jesse. Su familia y su novia también buscaron desesperadamente el apoyo económico que les permitiera hacer el viaje a Londres y poder así estar cerca del atleta brindándole fuerza y motivación. Es ahí donde empresas comprometidas con la comunidad hispana toman un rol importante. Ejemplo de ello fue Adriana’s Insurance, que brindó todo su apoyo para que Jesse completara su sueño olímpico.

EC

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