Le ha costado años que le hagan caso en el mundo anglosajón, pero por fin ha llegado donde quería estar: en primera fila. Sofía Vergara no ganó el Emmy al que estaba nominada en la gala de premios más importante de la televisión estadounidense, pero sí se aseguró el hacerse notar con una promesa que aún hoy, tiene inquietos a muchos en Hollywood.

Vergara, protagonista de una de la series de mayor tirón en su primera temporada en Estados Unidos, “Modern Family”, aseguró que correría desnuda por Sunset Boulevard, una de las principales avenidas de Los Angeles, si ganaban el premio a la mejor comedia del año, cosa que acabó sucediendo.

“No tengo miedo a nada. Soy colombiana”, dice desafiante esta actriz de 38 años que llegó a Hollywood con el cartel de ser una de las mujeres más deseadas de América Latina. Y es que durante años fue protagonista de calendarios explosivos con curvas en cantidad, pese a que su ambición era dar el salto a la meca del cine para que se reconocieran sus otros talentos.

Ahora, con “Modern Family”, donde interpreta a una mujer con mucho carácter en el seno de una familia disfuncional americana, parece haber dado en el clavo, en un papel hecho a la medida de otra latina que se ha apuntado al club de las étnicas con nombre mayúsculo como América Ferrera, Salma Hayek o la española Penélope Cruz.

“La verdad es que este papel tiene mucho de mi personalidad y mucho de mi vida real”, dice la actriz. “Yo también tengo un hijo, soy una inmigrante, soy colombiana y con un acento bien fuerte”, manifiesta mofándose de sí misma.

Su primer papel de cierto peso fue en “Chasing Papi”, una comedia con y para latinos que tuvo un éxito limitado, mientras se daba a conocer en diversos programas de variedades en el canal hispano Univisión desde Miami.

“El hecho de vivir en Miami me marcó un poco porque allí no se habla inglés. Así, cuando me mudé a Los Angeles y empecé a hacer pruebas para comedias, descubrí que es mucho más divertido cualquier frase en inglés con un acento fuerte que con uno más refinado”, indica.

Fue así como se hizo con el papel de Gloria Pritchett-Delgado, el que le sirvió para su primera y única nominación hasta la fecha a un Emmy en la categoría de mejor actriz secundaria. “El sólo hecho de estar nominada ya fue algo inolvidable, porque es muy difícil conseguir papeles con mi físico y mi acento”.

Sin embargo, no tiene problema en explotar ambos. “Es divertido añadirle cierta carga sexual al show. Y además me permite llevar ropa interesante. Al final del día, prefiero este tipo de papeles para llegar al estudio a reírme y no acabar el día estresada y deprimida”.

En cuanto a los hombres —en la vida real, claro está— dice que prefiere “a alguien que te ayude y te mantenga”, y no porque sea una “cazafortunas, sino porque me gusta la estabilidad. Creo que no hay nada malo en eso”.

Lo que no le importa tanto es la apariencia exterior. “Mis primos dicen que tengo muy mal gusto en lo que a hombres se refiere. He tenido de todo, desde guapos hasta feos y algunos que me parecían guapos y luego pensaba: ¿Pero qué estabas haciendo Sofía?”, dice entre risas.

De lo que no cabe duda es de que Vergara, nacida en un barrio humilde de la ciudad costeña de Barranquilla, ha sabido cómo sacarle talento a sus atributos. “Llevo trabajando más de 20 años y sé que lo mío es algo más que un par de senos. También tengo un trasero monumental”, asegura soltando una carcajada.

Quizá por eso esté de moda en este Hollywood ansioso de nuevos talentos. Pocas hay con su desparpajo y su particular manera de entender el mundo.

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