Machete casi no habla y no sabe mandar textos desde un teléfono móvil. Pero cuando se trata de destripar a una banda de cinco que pretenden acabar con su existencia, es la máquina de matar más precisa a ambos lados de la frontera. Hace rodar cabezas de un solo tajo, tiene una puntería legendaria y usa los intestinos de sus adversarios para descolgarse por las ventanas de los edificios. Además, tiene chicas detrás a gogó, pese a su largo pelo grasiento, su dentadura alborotada y los más de 60 palos que denotan sus desgastados tatuajes quemados por el sol y su grotesca cara picada.

Ese es, en esencia, el personaje central de la última creación de Robert Rodríguez, el director que ha hecho del sarcasmo y la parodia del cine B más casposo todo un género de culto. Su película es gore hasta el extremo, con un argumento exagerado y lleno de acción, sexo y frases recurrentes que amenaza además con perpetuarse en el tiempo. En medio del ‘bang’ final de la cinta, Rodríguez cierra su nuevo trabajo con un ‘To be continued’ ante la algarabía del público congregado en el preestreno en Los Angeles. Habrá, con toda probabilidad, un “Machete Kills”, y un “Machete Kills again”, más sangre y tripas a petición del respetable.

“Siempre tuve la idea de hacer al menos una secuela, y pensé que debía darle al público un pequeño aperitivo de lo que puede venir. Ya tengo un par de historias en la cabeza para las siguientes, pero vamos a ver qué pasa”, dice Rodríguez con una sonrisa de complicidad. “Si la respuesta del público es buena, definitivamente haremos más”.

Pese al glamour y al aura extravagante que rodea cada película en la meca del cine, Rodríguez se mantiene firme con su camiseta de Machete con un buen fondo sangriento, convencido de lo suyo. “Llevo con este proyecto en la cabeza desde hace 14 años”, confirma. “Y ahora por fin lo veo hecho realidad”.

Lo atribuye en gran parte a la respuesta masiva que tuvo su tráiler en internet, una nueva forma de hacer cine estos días en Hollywood. “Probamos a ver qué tal y la acogida fue tan increíble que nos decidimos a hacer el largometraje. Desde hace tiempo quería contar la historia de un superhéroe mexicano incorruptible, que acabase de jornalero y fuese contratado por gente para protagonizar un falso atentado”, asegura el director de “Spy Kids”.

Todo ello con la inmigración ilegal procedente de México hacia Estados Unidos como telón de fondo, y en un momento candente con el tema por la nueva ley migratoria en Arizona que acentúa la persecución a los indocumentados.

“Ha sido una coincidencia en realidad, y justo llega en pleno debate de inmigración. Pero no se toma las cosas demasiado en serio ni pretende politizar. A veces la realidad es más extraña que la propia ficción”, asegura Rodríguez. “Yo quería mostrar más la corrupción que existe a ambos lados de la frontera que el tema migratorio”, explica.
 
Pese a todo, la publicidad gratuita le ha venido bien a una cinta que apunta a millones de recaudación en taquilla y que tiene muchos elementos para atraer a las masas. Además de ver al veterano Danny Trejo en acción, la cinta tiene argumentos de peso como ver a Robert de Niro en el papel de un senador republicano obsesionado con acabar con los inmigrantes en su querido estado de Texas, o a Don Johnson metido en la piel de una especie de líder caza indocumentados en la frontera —parodia de los Minuteman, por supuesto.

También está Steven Seagal, el malísimo de la película y principal obstáculo para que Machete ayude a sus compatriotas a hacer bueno el sueño americano. Y Lindsay Lohan, recién salida de la cárcel, como la monja cachonda y niña de papá que acaba manejando un pistolón a lo “Harry el Sucio”. Además, cuenta con dos bellezas latinas como Jessica Alba y Michelle Rodríguez para rematar la faena.

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