No es una transición sencilla saltar de chica explosiva de calendario a estrella de Hollywood. Y eso que nunca fue la intención de Sofía Vergara eso de andar provocando con poses atrevidas en instantáneas ligeras de ropa, marcada como siempre estuvo por el credo católico y las buenas maneras familiares. El físico no le acompañó en el sentimiento y acabó por ceder.

La descubrió un fotógrafo mientras caminaba por una playa de su natal Barranquilla, en la costa norte colombiana, y ahí comenzaron las sesiones de modelaje y las ofertas para televisión. Había nacido una estrella, una mujer de poderosa estampa y gracia natural que caló entre el público nacional por un simpático anuncio para Pepsi. Hoy es una figura en alza en la meca del cine, años después de meter la cabeza en varios programas para Univision,  la cadena de televisión hispana más importante del país.

Vergara tiene 39 años, es madre soltera de un joven de 20 años, y su ‘leiv motiv’ no es otro que trabajar para hacerse más grande de lo que ya es. Ha estado a las puertas de llevarse un par de Grammys por su interpretación de una latina alocada y temporamental en “Modern Family”, que en Estados Unidos ha arrasado y que va camino de arrancar su tercera temporada. Y también sonó para un Globo de Oro y tres premios del sindicato de actores —los SAG Awards— que no pudieron ser.

Esa exposición le ha abierto la puerta a cuestiones más importantes, como un papel en “The Smurfs”, una historia en la que hace de una especie mama pitufa y que se estrena este viernes en España. Vergara encarna a Odile, la dueña de una firma de cosméticos que se ve envuelta en la trama de persecución de las pequeñas criaturas azules. 

También fue candidata para “The Paperboy” de Lee Daniels , autor de “Precious”, y con guión de Pedro Almodóvar, al que sin embargo tuvo que decir que no por cuestiones de agenda.  “¡Imagínate! Me muero por trabajar con Almodóvar”, dijo la costeña en una entrevista reciente. “Tenía el papel muy claro en la mente y había heho audiciones con Daniels y los demás actores”.

Ahora se encargará Nicole Kidman del asunto. Una lástima pero una muestra de que al borde de los 40, Vergara está de moda en Hollywood. Descarta eso sí, de forma prudente, un Oscar en su zurrón. “Eso es imposible para mí. Para llegar a ese nivel tienes que estar en papeles dramáticos que no sé si yo voy a hacer”.

En cuaquier caso es una confirmación de que lo suyo va más allá que unas sugerentes curvas y su indiscutible aura erótica. “Llevo trabajando más de 20 años y sé que lo mío es algo más que eso”, pese al encasillamiento de muchas de las latinas de su generación, al acento y la dificultad de hacer algo diferente al clásico papel absurdo y exagerado del hispano desde la pespectiva nortemericana.    

Es, además, la cabeza visible de una nueva camada de talento latino que ha tomado el relevo de las “antiguas” vacas sagradas de Hollywood, nombres como Penélope Cruz y Salma Hayek, que hace años campan a sus anchas por la meca del cine.

En ese club hay gente como la mexicana Ana de la Reguera, que está a punto de estrenar “Cowboys & Aliens” junto a Daniel Craig, o Zoe Saldaña, que subió como la espuma tras su papel en “Avatar”.  Y la ya indiscutible América Ferrera, que se hizo de oro con su papel televisivo en “Betty la Fea” y que se llevó un Globo de Oro por su interpretación.

Tampoco se han quedado cortas en los últimos años nombres como Eva Mendes, de origen cubano, que protagonizó “Hitch” junto a Will Smith y “The Spirit”, junto a Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson, y Kate del Castillo, una actriz de telenovela que después de meterse en la piel de Teresa Mendoza como protagonista de “La Reina del Sur”, de Arturo Pérez Reverte, se ha hecho inmensa entre el público hispano de Estados Unidos.

Eso, sin duda, parece lo más complicado por estas tierras, mantenerse. La reina del clan tiene acento y ciertas limitaciones interpretativas, pero tiene presencia. Y un enfoque desenfadado para el camino. “Hace unos meses, estábamos viendo un vídeo de cuando vivía en Londres y tenía sólo 22 años. Y estaba narrando lo que mi marido hacía en una motocicleta durante unos 20 minutos y mi hijo se dio cuenta lo que mucho que he empeorado con mi acento. Con los años, voy a peor”, dice con una sonrisa.
 
Nada que ver con la realidad. Lo suyo ha sido una historia ‘in crescendo’. Su primer papel de cierto peso fue en “Chasing Papi”, una comedia con y para latinos que tuvo un éxito limitado, mientras se daba a conocer en diversos programas de variedades en Univision desde Miami.
 
Fue así como se hizo con el papel de Gloria Pritchett-Delgado, el que le sirvió para sus varias nominaciones como actriz secundaria. “El sólo hecho de estar nominada ya fue algo inolvidable, porque es muy difícil conseguir papeles con mi físico y mi acento”. Ofertas, teniendo en cuenta el momento que atraviesa, no le van a faltar.

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