Después de que en la serie de televisión habíamos visto algunos atisbos de lo que sería el futuro tan temido, sí se nota en la pantalla cómo se han gastado todo el dinero necesario para hacer realidad la visión del futuro del director McG, quien usa la misma paleta de colores desaturados que ya conocemos de cintas bélicas, como “Saving Private Ryan” o hasta “Three Kings”, muy a tono con las escenas de guerra y el tono militaresco de la cinta.

Obviamente, en una cinta cargada de efectos especiales puede existir el riesgo de que el espectador no se involucre emocionalmente con los personajes, lo cual a veces sucede, y a pesar de que es magnífica la confrontación entre los personajes interpretados por Sam Worthington y Christian Bale, a McG le hace falta aprender el difícil arte de conectar emocionalmente para mantenernos atentos a la serie de inverosímiles situaciones en las que se ve a quienes llevan la trama sobre sus hombros.

Resulta bastante irónico que una cinta tan mala como lo fue “Bicentennial Man” tenga mejores momentos de emotividad al explorar la delgada línea en que una máquina demuestra el más grande gesto de humanidad tras decidir hacer el sacrificio más grande, y ¡en papel suena muy bien! pero que en “T.S.” se muestra muy mal ejecutada. Quizás es por la “maldición del capítulo uno” de toda exitosa trilogía.

Por cierto, es interesante también la situación cronológica de la cinta, ya que a pesar de que se desarrolla en el futuro, sucede antes de que Kyle Reese sea enviado al pasado para rescatar a la madre de John, convirtiendo a la cinta en la primera parte de la “precuela”, que seguramente ya se ha planeado para revivir al fenómeno “Terminator”.

Christian Bale quizás se haya portado muy mal durante la filmación, pero vale cada uno de los corajes que le debe haber hecho pasar a su equipo, porque provee una actuación excelente y muy convincente en el papel del icónico John Connor. Por otro lado, Anton Yelchin, el jovencito que sale haciéndola del ruso Pavel Chekov en “Star Trek”, hace aquí el papel del joven padre de John Connor, Kyle Reese y a su vez también lo hace de manera convincente, por lo que podríamos asegurar que este jovencito puede convertirse en el próximo Shia Labeouf (Spielberg ¿nos estás oyendo?), mientras que Sam Worthington es la perfecta contraparte para Bale, pero es una verdadera lástima que el guión de la cinta no haya permitido explorar más el talento de estos tres como actores y no sólo como monigotes a los que se zangolotea a lo largo de la cinta.

“Terminador Salvation” está llena de referencias a las otras cintas de la famosa franquicia (que incluyen una aparición de un perturbador Arnold Schwarzenegger que luce realmente joven y la icónica foto de Linda Hamilton de la primera película), sin embargo, la película al igual que la última revisión de “Star Trek”, contiene elementos más actuales en los que se incluye una visión del futuro completamente distópica, como la de “Mad Max”, pero con robots de todo tipo, de la cual sólo habíamos visto algunas probaditas durante las otras tres películas de la franquicia y la serie de televisión.

Los que son fanáticos de la franquicia y aquellos que sólo se quieren acercar ocasionalmente para ver una película buena acción se la van a pasar bien con esta reciente encarnación de “Terminator”, pero es irónico el hecho de que a pesar de que el corazón es una de las metáforas más fuertes de la película, eso termina siendo lo mismo que le hace falta.

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