Hace tiempo que Jennifer Aniston parece estar por encima del bien y del mal, una actriz que no ha parado de trabajar —aunque sea en cintas muy comerciales de poca o nula relevancia— y que vive un tanto ajena a los rumores sobre su vida personal. Por su aspecto y sus palabras, nadie diría que es un alma en pena ni que sigue de luto por el divorcio de Brad Pitt, tras el affaire de su ex marido con su colega Angelina Jolie.

Sabe responder con naturalidad a las preguntas escabrosas, esbozando una sonrisa cínica pero muy convincente, satisfecha después de un rodaje aparentemente inolvidable con Adam Sandler. Ambos son los protagonistas de “Just Go With It”, otra comedia con un argumento absurdo y disparatado, pero que se convierte, con el paso de los minutos, en una sorpresa agradable y en un producto para echarse unas cuantas carcajadas.

Aniston, de 41 años, interpreta a la ayudante de un cirujano plástico que pretende estar casado para conquistar mujeres. Su estrategia le funciona durante años hasta que aparece la mujer perfecta —papel interpretado por la modelo Brooklyn Muller—, que le rechaza al ver su anillo de matrimonio.
El desesperado Sandler decide involucrar a Aniston en la trama y hacerla pasar por su mujer, lo que provoca situaciones complicadas y muy divertidas, tanto en Los Angeles como en Hawai.

En cuanto a la preparación para la cinta, Aniston asegura que volvió a sus “días como ayudante”, aunque en realidad ” lo mejor fue acudir al rodaje e intentar ser los más genial posible” en un papel cómico y romántico que domina a la perfección después de interpretar otros roles similares.
En este caso particular, la película gira en torno a una mentira, de las que también sabe mucho la protagonista de la cinta, aunque no quisiera compartir algunas de las que le han dicho los hombres con los que ha salido. “En este momento de mi vida, creo que distingo muy bien quien me está mintiendo”, djio Aniston.

Sobre trabajar con Adam Sandler, asegura que hubo química desde el principio, porque se conocen desde hace mucho tiempo y que eso ayudó. Aniston solía ir a verle cuando era un comediante en clubes de Los Angeles, justo antes de que aceptara el papel en la serie “Friends”. “Es fácil saber cuando las cosas funcionan, con cualquier actor, y en este caso no fue distinto. En realidad hubo una conexión inmediata con todos los actores, incluso con Brooklyn (Decker), que se enfrentaba a su primer papel de su vida”.

Después, cuando termine la promoción de la película, Aniston se preparará para hablar de la siguiente “Horrible bosses”, otra comedia con un surtido reparto, compartiendo cartelera con Jamie Foxx, Jason Bateman y Colin Firth, entre otros. La película narra la historia de un trío de amigos que se organizan para asesinar a sus jefes, aunque el resultado es desastroso.

También tiene pendiente el estreno de “Wanderlust”, junto a Paul Rudd, otra comedia de giros extraños en la que Aniston interpreta el papel de una mujer casada que decide abandonar Nueva York cuando su marido se queda sin trabajo. Ambos se trasladan a Georgia para vivir con familia, pero por el camino para en un hotel que resulta ser una comunidad nudista.

Es lo de Aniston, comedias divertidas para sacarle partido al morbo de su indudable atractivo. De hecho, en “Just go with it” compite con Decker en bikini y no se queda atrás, pese a sus 41 años. Se mantiene en forma y disfruta de la vida, sin importarle demasiado lo que digan de ella en el mundo exterior. El año pasado ingresó 24,5 millones de dólares, una pequeña fortuna para añadir a los otros 200 que ya ha ganado por sus anteriores trabajos. Vive feliz en su mundo.

Dirija sus comentarios a [email protected].

Anuncios de interés en Los Ángeles
Compartir

Más artículos de interes