De la fábrica de Disney sale cada cierto periodo de tiempo un nuevo invento para revolucionar la taquilla y renovar el producto de sus tiendas, como “Cars 2”, que acaba de ver la luz y está recaudando millones por todo el mundo. Y pese al éxito de su unión con Pixar, siempre hay hueco para alternar a los clásicos, cuentos de toda la vida que como Winnie The Pooh siempre vuelven a la cartelera en uno u otro formato.

Ahora es el turno del mítico oso comilón de miel, del glotón y sus amigos, el conejo, el búho, el burro, el cerdito y su inseparable Christopher Robin con nuevas aventuras y en tres dimensiones para que quede claro que estamos en la nueva generación. Este largometraje dirigido por Stephen Andreson y Don Hall cuenta además con la producción de John Lasseter, director, entre otros, de “Toy Story”, “Cars” y “Cars 2”.

La del 15 de julio en cines de Estados Unidos, será la enésima versión del oso creado por A. A. Milne. La primera colección de historias surgió del libro Winnie The Pooh de 1926, al que siguieron otros en 1927 y 1928. Todos esos libros fueron ilustrados por la misma persona, E. H. Shepard. Después, por supuesto fue traducido a muchos idiomas y se convirtió durante décadas en uno de los best sellers más habituales. Lo curioso es que el personaje principal de Winnie The Pooh surgió de un osito de su hijo, Christopher Robin Milne, la base del personaje del mismo nombre. Del cuarto de su hijo también emanaron muchos de los otros personajes del cuento.

Unos años más tarde, Milne decidió aceptar la oferta del productor Steven Slesinger para comprar los derechos de mercadotecnia y televisión por los que pago 1.000 dólares y un porcentaje a las futuras ganancias. Un año más tarde Pooh se había convertido ya en un negocio de 50millones de dólares que desde entonces Disney no ha dejado de explotar.

Además de las cuatro películas anteriores, de Winnie de Pooh se han hecho gran cantidad de episodios para televisión, radio y cortometrajes que llegaron a la gran pantalla.
En esta ocasión, el cálido osito continúa su constante persecución de su alimento favorito, de su obsesión, la miel, lo que le lleva a meterse en líos constantes.

Algunos tienen que ver con Christopher Robin, que desaparece durante buena parte del largometraje para desesperación de toda la pandilla de amigos. Con el búho al frente de las operaciones, comienzan a perseguir a un fantasma que supuestamente ha secuestrado a su amigo.

Por el camino viven un gran número de aventuras, con Winnie dando muestras de su particular torpeza mental, pero con la dulzura y la suerte suficientes para salir airoso de las situaciones.

En una de esas, el osito cae en la propia trampa que había preparado para el supuesto secuestrador, con un bote de miel situado junto a un profundo agujero en que el pasan cierto tiempo unos cuantos animales.

Es una historia sencilla, pero con todo el encanto de la historia tradicional del cuento de Milne. Siempre tenemos la disposición de hacer una película que trascenderá a varias generaciones, que sea atractiva para los niños, que entretenga a sus hermanos adolescentes y que haga reír a sus padres”, dijo John Lasseter, uno de los productores de la cinta y director de películas como “Cars” y “Toy Story”.

Las personalidades de los personajes de A. A. Milne están tan bien definidos, son tan elegantes en su simplicidad, que nos parecieron extraordinariamente divertidos antes incluso de haber hecho nuestro primer dibujo”, explicó Lasseter, quién acaba de estrenar la segunda parte de “Cars”.

Este es un producto mucho más sencillo y sin el ruido de otras grandes producciones de Disney y Pixar, estrenado ya en Europa y en América Latina. Con una duración de poco más de una hora, es una película sin grandes pretensiones pero que mantiene el nivel de lo que significa Winnie the Pooh para la historia de los estudios, la magia de un oso inolvidable. EC

Anuncios de interés en Los Ángeles
Compartir

Más artículos de interes