Luca Verne. Los Angeles | 5 de marzo de 2012
 

El hecho de llamarse Disney y Pixar no les ha impedido ponerse al día en lo que a secuelas y franquicias se refiere. Y están preparados para estrenar una cinta de acción de un personaje clásico como “John Carter”, que da título a la película, pero con todas las dosis de modernidad necesarias para enganchar al público más ávido de palomitas de maíz y entretenimiento fácil de digerir.

 

Atrás han quedado aquellas memorables décadas de los 50, los 60 y los 70, cuando Disney se convirtió en un estudio de prestigio en lo que a títulos de “carne y hueso” se refiere, un tanto desmarcado de la animación con cintas como “El abuelo está loco”, “Tron”, “La bruja novata”, “Mi amigo el fantasma” o la legendaria “Mary Poppins”.

 

Las apuestas actuales son más contemporáneas y en línea con los gustos que imperan: ciencia ficción, muchos efectos especiales e historias grandilocuentes. “John Carter” encaja en esa categoría, pese a ser un título clásico que este año conmemora sus cien años desde que Edgar Rice Burroughs le diera vida.

 

Su representación ficticia del planeta Marte con reminiscencias de la era medieval y del imperio romano ha sido motivo de numerosas adaptaciones en el pasado por parte de otros escritores de ciencia ficción, y hasta plataforma para algunos científicos en su eterna búsqueda de vida fuera de otro planeta.

 

Detrás de la aventura está Andrew Stanton, director de “Finding Nemo” y “Wall E”, y el guionista Mark Andrews, que han buscado darle una mirada y un ‘look’ muy diferente a lo hecho anteriormente, además de contar con la ventaja de conocer los libros de Burroughs de memoria.

 

La historia, basada principalmente en el libro “A Princess of Mars”, la primera novela de la serie, se centra en Carter, un ex capitán del Ejército Confederado durante la Guerra Civil de Estados Unidos que es trasladado de forma misteriosa hasta territorio extraterrestre.

 

Una vez allí descubre que el planeta se está muriendo por un problema en su atmósfera y por la escasez de agua, y que sólo una alianza pacífica entre sus inteligentes habitantes puede lograr salvarlo.

 

Taylor Kitsch, un actor y modelo canadiense, se ha hecho con el papel principal y acompañará a Lynn Collins y William Dafoe en el reparto, en una cinta con innegables coincidencias con la saga de “Star Wars” de George Lucas y con ciertos parecidos a “Conan el Bárbaro”. Bien parece una extraña combinación de ambas historias.

 

Aunque se trata de una película nueva, el proyecto lleva años sobre la mesa y cambiando de manos. Ya en 1950 Disney expresó su interés en hacerse con los derechos de las novelas, pero no fue hasta 1980 cuando finalmente el productor Mario Vassar dio el paso. John McTiernan, director de “Die Hard”, y Tom Cruise, estuvieron muy cerca de formar el tándem estrella de la película, pero el proyecto no terminó de hacerse por las dudas de McTiernan sobre la tecnología disponible para llevar a cabo la visión de Burroughs.

 

Esas dudas provocaron que Paramount adquiriera los derechos posteriormente y que incluso Robert Rodríguez estuviera cerca de ser el director, aunque tampoco aquello funcionó. Finalmente, en 2007, Disney volvió a quedarse con los derechos y se alió con los hombres fuertes de Pixar para hacer un producto convincente y de calidad.

 

Ahora es cuestión de sentarse a esperar si la cinta da resultado en taquilla para que se pongan en marcha las otras dos películas previstas, basadas en los relatos de Burroughs sobre Carter y sus hazañas en Marte.

 

Si todo marcha según lo previsto, esa palabra mágica, Marte, podría regresar al título como estaba inicialmente pactado, siempre y cuando no se repita el fiasco taquillero de “Mars needs Moms”, que con un presupuesto de 150 millones de dólares, tan sólo recaudó 39 millones en taquilla, y le costó a Robert Zemeckis su división de animación, poniendo en limbo su proyecto “Yellow Submarine”. EC

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