Luca Verne. Los Angeles | 20 de febrero de 2012
 

La historia de Roselyn Sánchez es la de una boricua en Hollywood, instalada en la meca del cine desde hace tres años y convertida, poco a poco, en una de las nuevas sensaciones latinas del lugar. No le faltan atributos. Físicamente impecable y con talento para hablar inglés sin apenas acento y para meterse en papeles de lo que toque.

 

El último es el de una agente de la CIA que sufre las torturas de una banda de criminales y que es rescatada por un equipo de los llamados Navy Seals, equipos de Mar, Tierra y Aire de la Armada de Estados Unidos. “Act of Valor” presenta una cara nunca antes conocida de Sánchez, la de la acción y el rostro desencajado por los golpes.

 

Puede que por eso Sánchez, nacida en San Juan de Puerto Rico hace 38 años, diga que lo único que le falta en la vida por hacer es teatro en Broadway, su verdadero sueño después de haber hecho películas, televisión y haber sacado un disco. Hasta tiene un hijo recién nacido, para completar la lista de grandes logros en la vida. Queda por ver si consigue cantar en Broadway.

 

¿Cómo se ha visto en la película entre tanta sangre y sufrimiento?

La película me encantó y me siento muy orgullosa, pero la primera vez que me vi pensé en mi madre y en que quizá no iba a querer ver esta película. Pero ha sido una experiencia chévere porque es parte de ser actriz.

 

¿Diría que fue dura de rodar?

Sí, bien terrible de rodar, por lo menos mi parte, por las muchas horas de maquillaje, rodado en un pantano en Mississippi, lleno de mosquitos e incomodidades. Creo que al sentirme miserable eso me ayudó a meterme en el personaje.

 

¿Qué diría que significó para usted el ganar el concurso de belleza de Miss Puerto Rico?

Para mi carrera como tal no ayudó tanto. Fue un triunfo el representar a Puerto Rico y me dio la confianza para dejar la isla e irme a Nueva York a buscar fortuna, honestamente. Pero una vez en Nueva York, tratando de abrir puertas, les importaba un comino lo que hubiera hecho antes.

 

¿Hasta qué punto le ha ayudado el atractivo físico?

Verte bien siempre ayuda, pero si le dices a un productor que te dé una oportunidad porque eres reina de belleza pero mala actriz, no tienes nada que hacer.

 

¿Le afecta el encasillamiento al que Hollywood somete a los intérpretes hispanos?

Me da lo mismo hacer de rica educada y millonaria que de sirvienta, siempre y cuando tengan vidas interesante. Siempre he sido muy afortunada por los papeles que me tocan, gente inteligente. Lo que me molesta si me toca de sirvienta es que lo llenen de sus estereotipos sobre los latinos demasiado. Eso es lo malo.

 

¿Qué opina del fenómeno Sofía Vergara?

La conozco bien porque hicimos juntas “Chasing Papi”. Tengo constancia de lo muy echada para adelante que es y de cómo pudo romper la barrera del acento, que yo no he podido. A mi me costó mucho trabajo y ella le ha sacado mucho partido. El mío es un acento más neutral.

 

¿Qué pasa con sus otras facetas artísticas?

La verdad es que están un poco paradas, y ahora como mamá menos todavía.  Mi sueño es hacer Broadway y la próxima que yo cante quisiera que fuera en un teatro de Nueva York.

 

¿Tiene claro lo que quiere en la vida?

Como he dicho antes, lo que me falta es hacer Broadway. Ya he hecho televisión, hice cine, saqué un disco. He hecho de todo. Una vez que lo consiga, ya puedo respirar tranquila. Pero honestamente me gustaría regresar a la televisión, a hacer algo que sea más comedia y me dé estabilidad. Además de eso, quiero seguir con mi causa filantrópica en Puerto Rico y criar a mi niña, además de trabajar constantemente. Mi afán de cuando vine con 21 años ha cambiado. Creo que con mantenerme bien y hacer teatro me conformo.

 

Pero no piensa en retirarse y dedicarse a su hija, ¿cierto?

No, para nada. Me gusta mucho trabajar. Ahora estoy centrado en la niña pero después volveré. EC

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