Dos mil y pico millones de dólares después de “Avatar”, James Cameron aún tiene ganas de más. Aunque no se lo gasta en coches, eso seguro, porque el Toyota con el que llega a los estudios en Santa Mónica es de lo más corriente y vulgar. Tampoco presume de una gran vestimenta, ni de relojes caros. Sólo pretende seguir haciendo historia con su particular mundo inventado, que de momento tendrá una segunda y una tercera parte en 2014 y 2015.

Es dueño, en parte, del futuro del cine que él mismo creó con el salto cualitativo en las tres dimensiones que ahora imperan en los estudios. Por eso, su equipo al completo, desde el que dibujó los bichos azules hasta los que ayudaron a construir el remoto planeta de Pandora, no disimulan la ansiedad. Quieren volver a repetir el viaje.

Muchos miembros de su equipo se preguntan si los volverá a llamar para hacer “Avatar 2”. ¿Algo que declarar?
El mayor incentivo para hacer otra película de “Avatar” es trabajar con este equipo de nuevo. Mi fantasía es poner a todo el mundo junto. Cuando entré hoy en el estudio y los vi, me sentí con las fuerzas renovadas.

¿Mantendrá una línea continuista o planea un cambio drástico en el guión?

Eso ya se verá. Haremos algo que sea un reto para todos, un desafío. No queremos hacer simplemente una continuación de lo mismo.

¿Se arrepiente de algo de lo presentado en la primera parte ahora que ha tenido tiempo de recapacitar?
Las decisiones se hicieron de forma sólida, en conjunto y en general estoy muy satisfecho con lo que salió. Fue un proceso muy complicado para llegar hasta allí, e incluso después de ver las escenas que se hicieron y las que se quedaron por fuera, no me arrepiento de cómo funcionó la versión que presentamos en los cines.

¿No cree que alguna de esas decisiones pudo haberle costado el Oscar a la Mejor Película?
Avatar tiene un lugar en la historia que va mucho más allá de ganar el Oscar. Creo que eso importa poco ahora. En su momento me quedé un poco decepcionado por algunos de los miembros de mi equipo, como la banda sonora de James Horner, que era la mejor con diferencia. La verdad es que “The Hurt Locker” era tan diferente a “Avatar” que tratar de elegir entre una de las dos era casi absurdo desde el principio. 

¿Le parece que hay mucho politiqueo en la Academia de Hollywood?

No es política, es naturaleza humana, es la historia de David contra Goliat y Goliat tiene que morir, y así funciona. Y la oportunidad de nombrar a una mujer como mejor directora por primera vez era importante, y me alegro de que fuera Katherine (Bigelow). Quería que ella lo ganase. Yo ya tenía uno al fin y al cabo y era su momento. No quería ser yo el que le quitara el protagonismo. Pero me hubiera gustado ganar el Oscar a mejor película, por supuesto.

Quedará para siempre su revolución con las 3D. ¿Qué opina de la conversión a ese formato de la saga de “La guerra de las galaxias”?
George (Lucas) y yo hablamos sobre esto en 2005 en el Show West. El enseñó un par de escenas de “La guerra de las galaxias” en tres dimensiones, yo enseñé las mías. Estábamos todos, Bob Zemeckis, Peter Jackson, Robert Rodríguez. Y le dijimos a la comunidad en pleno allí presente que las tres dimensiones eran el siguiente paso en cine. Algunos no nos creyeron.

¿Cree que es sostenible esa conversión de películas antiguas a 3D?

No será lo mismo probablemente. Dependerá en gran parte de los fanáticos, pero es posible que una nueva generación descubra la saga en un teatro, que es algo sagrado hasta cierto punto. Hay mucha gente que nunca pudo tener esa sensación maravillosa de verla en un cine, y si las tres dimensiones son las excusa para hacer eso, pues bienvenido sea el proyecto.

¿Le condiciona el éxito de Avatar a seguir haciendo más, como si hubiera caído en su propia trampa?
No tengo que hacer nada, ni siquiera tengo que hacer una película si no quiero. Sería feliz si me voy a explorar los océanos por los próximos 20 años. Si la hago es porque la quiero hacer, nada más.

¿No cree que le debe nada a toda esa inmensa comunidad de fanáticos que ha creado?

Como director tengo que respetar a los fanáticos y ellos tienen que entender que yo quiero hacer cosas que signifiquen algo en el plano artístico para mí. Lo que está claro es que la siguiente Avatar no será lo que ellos quieren ni esperan. Así fue con la primera.

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