Denota la inmadurez propia de una actriz que aún no ha encontrado su camino pese a llevar unos cuantos rodajes encima, rebelde, evitando el contacto directo de una mirada en la medida de lo posible y con los pies subidos a la silla, sujetos en un incómodo equilibrio que no tarda mucho en romper.

Pese a todo, por momentos parece querer vaciarse en la habitación de otro hotel de lujo en Beverly Hills, dispuesta a dar más explicaciones sobre lo que lleva dentro de lo que los responsables de su imagen quisieran tolerar. Y quizá ese es el encanto oscuro de adolescente conflictiva que la ha convertido en ídolo de juventud, oculta en el personaje de Bella Swan de la saga “Twilight”, todo un fenómeno de masas que ya va camino de su tercera entrega, “Eclipse”, con la expectación de la siguiente superando a la anterior.

Kristen Stewart es uno de los principales reclamos de la saga con sólo 20 años, la chica cuyo amor se debate entre lo terrenal y lo sobrenatural, presa en esta tercer entrega entre la fidelidad a un vampiro (Robert Pattinson/ Edward Cullen) y los poderes de convicción de un hombre lobo (Taylor Lautner). Y no sólo ha disparado su carrera a todos los niveles.

También ha sacrificado gran parte de su vida privada, sometida al acoso de medios y fanáticos por su presunta relación sentimental con Pattinson, una extensión idílica en la vida real del romance en pantalla.

Sabía a lo que se exponía cuando empezó en todo esto, interrumpiendo sus estudios a los 9 años para hacer películas. Era fácil adivinar los derroteros de su destino, hija de un productor de la cadena Fox y de una supervisora de guiones de televisión que acaba de dirigir su primera cinta con su hija de protagonista.

Después de haber trabajado con Jodie Foster en “Panic Room” con 12 años y de haber compartido cartel con pesos pesados como Sharon Stone y Dennis Quaid —en “Cold Creek Manor”—, sabe que nunca dejará de hacer cine, algo que lleva en la sangre pese a sus desencuentros con Hollywood y su incapacidad para ser políticamente correcta.

Ella misma se tilda de “honesta” y “poco cándida”, algo que ya le han reclamado en varias ocasiones sus publicistas, empeñados en que abandone su sinceridad radical. Hasta la ha tenido con algunos fanáticos de la saga, basada en las cuatro novelas de Stephanie Meyer. “Sencillamente no me entienden, lo que es aceptable. Supongo que en el fondo no importa quién soy yo, sino que les guste la película”, dice con rotundidad. 

Pese a todos los desafíos, estará en la cuarta y última entrega de Twilight, “Breaking Dawn”, que comenzará a rodarse en otoño. Será una continuación a un fenómeno que se instaló en su vida en el 2008 y que le ha dado trabajo continuado desde entonces, a rodaje por año y a razón de casi dos millones de dólares por película.

No será por dinero. De momento, las dos primeras cintas han recaudado más de mil millones de dólares en todo el mundo, una cifra que Summit —los estudios con los derechos de la novelas de Stephenie Meyer— esperan duplicar con las dos siguientes. Hay “Twilight” para rato.
 
Sea sincera. ¿Debemos esperar un bajón de calidad típico de una secuela con “Eclipse” o lo de “Twilight” es un caso aparte?
Esto es único sólo por el interés de la gente, mientras que en otras secuelas te tienes que ir inventando la siguiente parte de la historia para ganarte al público cada vez. “Twilight” es algo que la gente está esperando con tal nivel de ansiedad, que todo es más fácil. Quiero decir que cuando tienes una demanda tan grande es más sencillo mantener el nivel de calidad en todas las películas. Quisiera decir que hemos puesto la misma intensidad en cada una, todo lo que teníamos dentro, pero es difícil decidir para mí por ser parte de la película desde dentro. La verdad es que no estoy segura.

¿Hasta cuándo cree que seguirá este fenómeno desproporcionado?
Para ser honesta, creo que acabaremos la serie con cuatro películas, lo mejor que podamos y eso es todo. Después están los rumores sobre si la última entrega serán una o dos películas, como dicen. Sea de una forma u otra, creo que hasta ahí llegaremos. No veo esto convertido en una serie de televisión ni con más añadidos para la gran pantalla. 

¿Cuánto ha afectado su carrera todo este ‘maremagnum’?
El cambio ha sido profundo, aunque ni siquiera sabíamos que vendrían las secuelas cuando empezamos. Fue una sorpresa.

Ahora que ya ha encontrado su rampa de lanzamiento, ¿tiene claro por dónde encarrilará su carrera como actriz?
Es curioso que me pregunten que qué planes tengo cuando lo único que puede tener claro un actor es que es muy afortunado por poder trabajar y nada más. No podemos elegir qué pasará con nuestras carreras. De todas formas, hago las cosas de forma impulsiva así que no planeo. Sí es cierto que tengo unas cuantas opciones que no tendría sin haber hecho estas películas, pero desconozco hacia donde me llevará esta vida de cine.

Hablando de expectativas, ¿tendrá la gente lo que realmente espera de la tercera y cuarta entregas? ¿Habrá boda e hijo?
Por mucho que me gusten las sorpresas y cautivar al público, todo el mundo ha leído los libros y sabe lo que puede esperar de mi personaje. La gente quiere que le den lo que está esperando. Pero lo que más me emociona de mi personaje no es el hecho de la boda y el niño, sino cómo llegamos hasta ese punto. Me muero de ganas de rodarlo.

¿Llegaría a hacer algo completamente radical, como convertirse en vampira, por amor? 
Estaría dispuesta a hacer los sacrificios necesarios. De lo contrario nunca hubiera podido hacer una película como ésta.


Cuando se menciona amor y Kristen Stewart todo el mundo piensa en su supuesta relación con Robert Pattinson
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¿Cómo lleva el acoso constante al respecto?
Lo llevo bastante bien. Creo que hasta ahora he sabido manejarlo de forma adecuada. Si sólo hablo de ello mientras me hacen entrevistas y consigo olvidarme del tema cuando termino, todo está controlado.

¿No será por el hecho de esta relación particular, por el auge de la saga y el interés de un romance fuera y dentro de la pantalla?
Es obvio que ha sido por esta película, por ser un proyecto muy único en ese sentido. Antes a nadie le importaba un bledo mi vida amorosa.

¿Cree que les seguirán haciendo ofertas para trabajar juntos?
No tengo ni idea. Puede que la gente acabe hasta las narices de nosotros y no quieran ver más películas con Stewart y Pattinson.

¿Hay vida para usted después de “Twilight”?
Eso espero. Un proyecto de esta magnitud nubla la vista, pero tengo otros muchos intereses. Quiero hacer mucho más, aunque ya he hecho bastantes cosas en el cine, experiencias fabulosas. Aún así, sé que no va a parar, aunque no haga otra película de gran presupuesto en el futuro. Siempre seré capaz de meter la cabeza en cintas independientes más pequeñas.

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