El equipo regio dio una muestra de su poderío en su camino al título, pero todavía le faltan algunas batallas para ganar la guerra

Dos clásicos para abrir boca. Dos guerras que dejaron a dos contendientes afuera y a los otros dos lamiéndose las heridas pero con el ánimo por las nubes y listos para la siguiente escaramuza.

Monterrey abrió el clásico regio demostrando su poderío de cara al gol. El líder no quiere sorpresas. Parecía imposible que los del “Tuca” Ferreti le dieran vuelta al marcador en gallinero ajeno… pero estuvieron a minutos de hacerlo. El planteamiento del “Turco” Mohamed fue altamente efectivo para someter y apaciguar las negras intenciones de los amarillos.

La Pandilla tiene sello de favorito para llegar a la final y ganarla. Al final de la temporada regular dejó a su maquinaria avanzando por puro impulso, pero al empezar la fiesta grande volvió a apretar el acelerador al estilo Mohamed, aguantando agazapados y con dinamita al ataque. Su tridente ofensivo es el mejor de la liga. Velocidad y contundencia con Cardona, Pabón y Funes Mori, todos apuntalados por un Carlos Sánchez movedizo, técnico e inteligente.

Monterrey parece sufrir en lapsos peligrosos de algunos partidos. Chivas lo destrozó a mitad de temporada con un sublime “Chofis” López. Los rayados repitieron esa angustia ante Tigres, pero ahí fue donde Jonathan Orozco se vistió de héroe. Y cuando juegan a la contra es donde aplican todo su veneno. Tienen pies de barro, pero puños de hierro. A ver quién lo para. Águilas o Tuzos o Esmeraldas.

Nuevo León vibra. La mitad de la afición norteña ya tuvo fiesta el torneo pasado con Tigres. Ahora son los Rayados los que se encaminan al título. Arrancaron bien, se ven sólidos y en mejor forma que el resto de los candidatos, pero hay que tener cuidado con las piedras del camino, una de ellas los puede descalabrar. EC 

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