Pepe Penales. Los Angeles | 7 de mayo de 2008 

 

Hablar del América es hablar de historia en el fútbol mexicano, cuantas alegrías, títulos, anécdotas y extraordinarios jugadores han sido parte de este equipo que ha tenido épocas gloriosas como la de los 70 y los 80.

 

En la primera de ellas deslumbraban jugadores como Enrique Borja, Carlos Reinoso, “El Pata” Bendita, “El Pajarito” Cortés, Hugo Enrique Kiese, Cristóbal Ortega y Roberto Hodge, entre otros. En este década conquistaron campeonatos de liga, de copa, de campeones, de la concacaf y la interamericana bajo el mando de técnicos como José Antonio Roca y “El Güero” Raúl Cárdenas.

 

La época ochentera fue más productiva en cuanto a títulos y fue cuando más se conectó el equipo con sus aficionados. Fue en los ochenta cuando dejaron de ser los Canarios para transformarse en Aguilas, surgió el himno americanista y el uniforme, ni hablar, toda una novedad.

 

En la cancha había talento de sobra con nombres como Zelada, Brailovsky, Outes, Bacas, Santos, Hermosillo, Tena, Aguirre y muchos más, teniendo en la banca entrenadores como Jorge Vieira y “El “Zurdo” López. Pero con el paso del tiempo fueron escaseando las grandes proezas azulcremas, aunque nunca se hizo tan patética su situación como ahora.

 

 Claro, volvió a hacer historia, pero ahora por ser el peor América de su historia, el sotanero general, el que cualquiera puede vencer y humillar.

 

¿Qué pasó? Con esa millonada que se maneja alrededor del club siempre se espera un equipo dominante, pero eso es precisamente lo que muchos críticos señalan, que por amiguismos, compadrazgos y vivales que quieren sacar provecho de la alcancía que es el equipo, le dieron las riendas del mismo a dirigentes que poco o nada saben de fútbol.

 

En cuanto a contratación de jugadores, se vieron muy ineptos al llevar al plantel a jugadores del montón impuestos por quién sabe qué promotor. Los de la cantera, se han visto muy verdes. No hay un líder en la cancha desde la salida de Cuauhtémoc Blanco (otro error de la directiva). Los técnicos no dieron el ancho. En fin, todo fue de mal en peor.

 

Llegó un momento en que ya no se pudo hacer nada por salvar el hundimiento de este gran buque en aguas de la mediocridad. Los dueños del club solo esperan que el estado de coma en el que vive el equipo se termine de una vez, que le den los santos óleos para empezar de cero no sin antes hacer una limpia total, barriendo parejo de arriba abajo, para ver hacia un nuevo horizonte, un nuevo amanecer, un nuevo América. EC


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