Pablo Scarpellini. Los Angeles | 23 de enero de 2012
 

Cinco años parecían demasiados para no desesperarse en una liga menor como la MLS del fútbol profesional estadounidense, pero a un deportista en plena fase de retirada como David Beckham, Los Angeles parece haberle resultado una opción conveniente y razonable. Ni los millones del gobierno qatarí del Paris Saint Germain parecen haberle convenido más que las playas, las palmeras y la frivolité angelina en la que se ha movido el inglés con su mujer en el último lustro.

 

“Mi familia es feliz aquí, así que para qué marcharnos”, dijo el ex jugador del Real Madrid, impecablemente vestido en una repleta rueda de prensa, para anunciar su vuelta con el Galaxy de Los Angeles tres meses después de conquistar su único título en Estados Unidos, la MLS. Beckham, de 36 años, ha firmado un contrato para las próximas dos temporadas, en las que previsiblemente serán las últimas.

 

“Esta fue una decisión muy importante para mi”, señaló el campeón de Europa con el Manchester United. “Recibí muchas ofertas importantes de grandes clubes de todo el mundo, pero todavía tengo la pasión por jugar en Estados Unidos y por ganar trofeos con el Galaxy”.

 

Beckham aseguró que ha visto la evolución del fútbol en Estados Unidos en los últimos años “y por eso no quiero irme todavía. No he terminado mi trabajo como embajador de esta liga”.

 

Sobre su posible retirada, dijo que todavía le quedan años de fútbol por delante. “No estoy pensando en retirarme ahora mismo. Todavía me siento bien y amo este deporte. Cuando eso cambie, me lo pensaré. Quiero seguir jugando todo lo que pueda”.

 

Además de la cuestión futbolística, está la empresarial, que según el presidente del club, Tim Leiweke, no ha podido ser mejor en términos de venta de camisetas, entrada al Home Depot Center donde juega el Galaxy, y a la exposición que ha supuesto para la MLS el tener a Beckham los últimos cinco años. EC

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