Beckham saltó al cesped del Home Depot Center, donde juega el Los Angeles Galaxy de la modesta liga de fútbol profesional estadounidense, y comenzó a recibir silbidos de una parte de la grada, ampliamente decorada con carteles que dejaban claro sus sentimientos: “Vete a casa fraude”, “Hey Becks, estábamos aquí antes que tú, después que tú y a pesar de ti” o “23: Arrepiéntete”. Amor sincero, en definitiva.  
 
Sólo Victoria, su mujer, y Tom Cruise, íntimo amigo de los Beckham, parecían querer aplaudir al ex jugador del Real Madrid desde el palco de celebridades, donde también contemplaba el espectáculo Romeo Beckham, el hijo mayor de la pareja. Pese a todo, el extremo derecho hizo un buen partido, participando en las dos jugadas de gol de su equipo —como casi siempre— y permaneciendo ajeno a las críticas.
 
“No estoy decepcionado porque no me afecta”, dijo el también modelo publicitario para Armani. “Al final del día no puedes ser querido por todo el mundo”.
 
Pese a quitarle hierro al asunto, no hay duda de que no debe ser fácil volver a un equipo donde parte de la grada le considera un traidor y un mercenario en busca de dinero fácil, y donde hasta sus propios compañeros le cuestionan su fidelidad al equipo angelino. Landon Donovan, la otra estrella del conjunto galáctico, criticó con dureza a su compañero en el libro “The Beckham experiment”, un análisis de la llegada del inglés a la liga americana.
 
Para Donovan, que también jugó cedido en el Bayern de Munich alemán, Beckham era un “mal compañero” y uno de los pocos sin entrega hacia el equipo, usando su influencia para apartarle de la capitanía y para no asistir a partidos claves pese a estar sancionado.
 
Lo cierto es que a estas alturas nadie esperaba volver a ver al londinense vestido con los colores del Galaxy. En diciembre alcanzó un acuerdo para salir del equipo en condición de cedido durante el parón de la MLS y jugar en el Calcio junto a Kaká y Ronaldihno hasta el 9 de marzo, fecha de reanudación de la competición en Estados Unidos. Pero el jugador lo arregló todo para quedarse hasta el final de la liga italiana en junio y recuperar así su mejor nivel para estar en el Mundial de Sudáfrica con la selección inglesa.
 
Todo fue bien y el inglés se convirtió en pieza fundamental en el esquema del entrenador Carlo Ancelotti, planteándose la posibilidad de que siguiese en el club lombardo a las órdenes del nuevo técnico, el brasileño Leonardo. Las malas lenguas dicen que al inglés le ha obligado a regresar su mujer, feliz con el estilo de vida en Hollywood y empeñada en hacer carrera en la televisión, aunque de momento lo suyo haya quedado en anécdota.
 
Como no podía ser de otra forma, la ex Spice Girl estuvo en la grada apoyando a su marido, obligado ahora a fajarse con las iras de un público sediento de venganza que tardará en perdonarle la infidelidad.

Anuncios de interés en Los Ángeles
Compartir

Más artículos de interes