Miami está de fiesta con la celebración del Super Tazón, en lo que será una final inédita entre dos equipos sedientos de triunfo

Uno de los eventos deportivos más esperados del año tendrá lugar el domingo 2 de febrero, cuando los Jefes de Kansas City y los 49ers de San Francisco se enfrenten por primera vez en el Súper Tazón.

Los gambusinos regresan al escenario que los vio conquistar su quinto anillo de campeonato. El 29 de enero de 1995 derrotaron a San Diego por 49-25 en el entonces Joe Robbie Stadium, casa de los Delfines de Miami. 25 años después allí se volverá a jugar la final, solo que ahora se llama Hard Rock Stadium.

Jugadores de San Francisco celebrando una anotación.

Los del Norte de California llegan con la meta de igualar en el número de títulos a los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Acereros de Pittsburgh, y de paso superar a los Vaqueros de Dallas, también con 5. Los Jefes, por su parte, tuvieron que esperar 50 años para regresar al Súper Domingo. En la edición IV derrotaron a los Vikingos de Minnesotta por 23-7. No quieren desaprovechar esta oportunidad.

Millones los estarán siguiendo en vivo y por televisión. Todo un espectáculo que se ve adornado con un miniconcierto en el medio tiempo. Están confirmadas Shakira y Jennifer López. Si en el emparrillado los jugadores se muelen a golpes, en el entremedio le toca a la gente mover las caderas.

Patrick Mahomes, mariscal de campo de los Jefes.

Regresando a la acción en el campo, hay un ligero favorito en las apuestas: los Jefes de Kansas City. Dicen que tienen más alternativas a la ofensiva, a pesar de que llegan con un solo corredor nominal y de que su zona de defensa es una muralla que en el partido de campeonato de su conferencia, detuvo al corredor de poder de los Titanes de Tennessee, Derrick Henry, una locomotora que hasta entonces no había encontrado oponente.

Del otro lado, San Francisco es una interrogante. Si bien destrozó a los Empacadores de Green Bay en la antesala de la gran final, los expertos opinan que no tuvo un contrincante fuerte que lo exigiera al máximo. También dicen que su mariscal de campo Jimmy Garoppolo, no tiene el liderazgo que se necesita para cargar con el equipo, añadiendo el hecho de que su capacidad como pasador es casi nula, por lo que deja todo el peso a su ataque terrestre.  

Solo queda prepararse con las botanas de rigor, invitar a los amigos o visitar algún restaurante o bar, para ver como estos costales de músculos tratan de derribarse unos a otros, mientras millones se desgañitan enfundados con la camiseta de su equipo con una cerveza en la mano. EC

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