El “Chepo” de la Torre vuelve al terruño del que salió desterrado, con la meta de arreglar los desbarajustes de Vergara y salvar a las Chivas del descenso

Los De la Torre llegan a sacar las papas del fuego. Otra vez a empezar de nuevo. Igual a como estaban en el 2006 cuando “El Chepo” de la Torre consiguió el último título para el chiverío.

Los dedos acusadores de la crisis de las Chivas apuntan a la cabeza, una que quita y pone técnicos a pesar de que pregona que no se va a meter en las decisiones de los directivos que están por debajo. Pero por otro lado, hay que entender la desesperación de Vergara por ver que una de sus mejores inversiones gana dividendos, pero pierde en credibilidad y en proyección mientras cae en picada vertiginosamente.

La limpia en Chivas ya comenzó con los de pantalón largo. Luego, en diciembre, le toca a los jugadores poner sus barbas a remojar. Pero es muy pronto para saber cuándo cambiarán las cosas en la cancha, donde se necesitan los puntos urgentemente.

“El Chepo” es resultadista, lo que quiere decir que sacrificará las formas para conseguir avanzar en la porcentual, y eso se logra con puntos, uno por aquí, otro por allá, pero sin dejar escapar ninguno. Todo lo demás será ganancia.

Chivas debe, necesita, tiene que salir del fango. Si se hunde completamente, pasaría lo que en una de las películas del inolvidable cómico Cantinflas, en la que encarna a un cura que tiene de enemigo al cacique del pueblo, quien al final y ante la ida del padrecito del pueblo, le dice que la vida sin él ya no va a ser la misma porque ya no va a tener con quién pelear.

Dicen que las segundas partes nunca fueron mejores, pero en chivas confían que esto no suceda bajo el mando del “Chepo”, quien al menos ya sabe lo que es trabajar para un patrón tan voluble como Vergara. EC

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