El hijo de la leyenda prefiere enfrentar a otros oponentes ante las exigencias del campeón argentino, quien puso demasiadas condiciones para pelear con el mexicano

Pepe Penales. Los Angeles | 5 de abril de 2013

En la pelea del 15 de septiembre del año pasado, Julio César Chávez Jr. recibió una paliza del argentino Serio “Maravilla” Martínez. Es cierto que en el último round el mexicano sacó la casta y puso en aprietos al ahora campeón, pero apostó más al orgullo y a un golpe de suerte que a otra cosa. Luego vino la penosa suspensión del júnior por dar positivo en mariguana en el examen antidopaje.

Ya pasó el huracán. El hijo de la leyenda anunció su regreso. El 22 de junio se pondrá los guantes ante Darren Barker o Brian Vera en la ciudad de México, pensando en recomponer el camino y enfilarse a recuperar algún campeonato del mundo.

Se ha hablando mucho de la revancha ante “El Maravilla” Martínez, pero el campeón se da su importancia y exige ciertas condiciones. El azteca no presiona, prefiere desafiar al de Kazajistán Gennady Golovkin o al peligroso invicto estadounidense Andre Ward, en una pelea que se disputaría en septiembre o noviembre de 2013.

Martínez también tendrá acción cuando el 27 de abril choque ante Martin Murray en el estadio de Vélez, allá en su natal Argentina. Lo cierto es que si Chávez logra controlar su peso y se mantiene en el límite de las 160 libras, tarde o temprano se van a encontrar. En el horizonte no hay otra pelea más atractiva que esta.

Pero en lo boxístico la historia cambiaría poco. Después de la demostración de poder de Martínez en su anterior combate, se antoja improbable otro desenlace. Lo que tiene que hacer Chávez es retomar la confianza, alejarse de las sustancias prohibidas, dedicarse por completo a los entrenamientos y pelear.

Ahora lo que importa es que el mexicano está de regreso. No debe obsesionarse con volver a pelear contra el argentino. Todavía tiene cuerda y da la impresión que invadirá la división de los supermedianos. El choque ante Andre Ward sería una muestra de ello. Si llegan los triunfos podrá pasar la página y enfocarse en nuevas metas. Después de todo nadie es invencible y la derrota con “El Maravilla” podría haber sido la mejor lección de su vida. Y si le saca provecho, veremos lo mejor de Chávez Jr. EC

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