El español se despidió de su público con una cerrada ovación tras la cuarta derrota ante los San Antonio Spurs, en el que ha podido ser su último partido con la franquicia de Los Angeles

Luca Verne. Los Angeles | 1 de mayo de 2013
 
Pau Gasol no hizo esfuerzo alguno en disimular el indudable aire de melancolía que se instaló en la rueda de prensa que protagonizó después del partido. Son muchos los que dan por hecho que el pivot español no volverá a ponerse la camisera de los Lakers la temporada que viene, que su ciclo con el equipo al que llevó a conquistar dos títulos de campeón de la NBA se ha acabado.

“No tengo ni idea de qué pasará. Es algo que está fuera de mi control”, aseguró tras la cuarta derrota frente a los San Antonio Spurs en la primera fase de los playoffs, un final anticipado que deja la puerta abierta a su salida, sabiendo además que su ficha millonaria pesará mucho a la hora de lograr un acuerdo para la temporada que viene.

No descarta, sin embargo, seguir jugando para la franquicia californiana. Sería su primera opción entre un mar de rumores que ya le sitúan en Chicago, Toronto o Atlanta “Me gustaría ganar un titulo más aquí, pero no es algo que dependa totalmente de mí», añadió Gasol. «Hay potencial, pero no han salido las cosas. Al menos estuvimos unidos. Eso fue positivo”.

A favor tiene el hecho de contar con el apoyo incondicional de su amigo y estrella del conjunto, un Kobe Bryant que se levantó de su asiento, con las muletas a un lado, para unirse a la ovación a su compañero más importante de las últimas temporadas.

El Staples Center percibió que podía tratarse de la última oportunidad para darle las gracias al catalán y no dudó en ponerse de pie en el momento más emotivo de la noche.
Si al final se confirma su salida, su último partido tendrá un grato sabor pese a la derrota sin paliativos ante un equipo muy superior toda la serie. Gasol fue el mejor de los suyos con 16 puntos, ocho rebots y cinco asistencias, el único que aguantó el chaparrón después de que un frustrado Dwight Howard tirara la toalla a comienzos del tercer cuarto. Sus dos faltas técnicas consecutivas agravaron el calvario de los Lakers, sometidos por el ritmo de Tony Parker y por la efectividad de los hombres de banquillo.

Cierto es que nadie quisiera decir adiós con un 4-0 en primera ronda, pero Gasol salió con la cabeza alta del Staples, esperando a ver qué le depara el destino y si las lesiones le permitirán seguir su andadura por la mejor liga del mundo. EC

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