Los Angeles Lakers lo tuvieron a tiro pero no supieron rematar la faena. Remontaron catorce puntos después de que Ray Allen estableciera un récord histórico de triples en las finales con 8 cestas de 10 intentos, y después de tener a los aspirantes contra las cuerdas, desaparecieron en el último cuarto para acabar cediendo por 103-94 y viajar a Boston con la serie empatada.

Pesaron demasiado las faltas personales de Kobe Bryant, que no fue el de siempre pese a sus 21 puntos. Sí estuvo muy fino Pau Gasol, con 25 puntos y 8 rebotes, pero Phil Jackson lo dejó en el banco gran parte del último parcial y su equipo lo pagó.
En el otro lado, además de los 32 puntos del fabuloso tirador de California, decidió el encuentro el buen hacer de Rajon Rondo con sus 8 puntos al final del encuentro que le permitieron firmar un triple doble con 19 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias.

Como era de esperar, el segundo partido fue mejor que el primero, gracias a la reacción de Boston, que disparó la tensión en la pista y los quilates del baloncesto. Los Celtics se creyeron ganadores desde el segundo cuarto, apoyados en la mano caliente de Ray Allen y en el mal partido de Bryant. Pero regalaron balones absurdos y dilapidaron su ventaja en un abrir y cerrar de ojos.
En la segunda parte, los Lakers aguantaron con estoicismo la ausencia de su líder descargando la presión sobre los hombres altos. Tanto Gasol, imprescindible como casi siempre, como Andrew Bynum, muy mejorado en su segunda aparición —19 puntos y 5 rebotes— mantuvieron a raya el juego bajo tableros, controlando las embestidas de Glen Davis, un peso pesado que cuajó un notable partido. Luego no pudieron levantar el parcial de 9-0 en el último cuarto, que resultó definitivo.

Pese a la derrota, todo empezó bien para los campeones, que lograron de nuevo ahogar a los hombres altos de los Celtics. Gar-nett, que enchufó la primera que tuvo ante Gasol, se fue al banco temprano con dos personales y la pareja formada por Perkins y Davis se estrelló en el muro formado por Gasol y Bynum. Sólo los puntos del tirador con más clase de la liga, Ray Allen, mantuvo a los aspirantes en el marcador.
Sus primeros dos triples, más dos canastas en juego, dieron una pista de la clase de noche que le esperaba al ex de Seattle Super-sonics. Coincidió además con un bajón de los Lakers, con fallos constantes en el tiro que proporcionaron los contraataques virulentos de Rajon Rondo, decidido a ser una de las estrellas indiscutibles del la liga. También se apuntó al baile el poderoso Rasheed Wallace, que hizo gala de su tiro exterior.

Por desgracia para los Lakers, la tendencia se agravó, y Rondo manejó el tempo del partido a su antojo, o bien intentando destro-zar la zona de los campeones a punta de penetraciones osadas, o bien buscando a un superdotado Allen, que entro en una racha infernal de triples con los que los de Doc Rivers abrieron el primer hueco serio en el tanteador (28-42).

La grada se preguntaba por el talento ausente de Bryant, irreconocible con 2 tristes puntos a cinco minutos del descanso. Y aun-que Gasol estuvo muy bien de inicio, después se diluyó con la dinámica apática del resto del equipo. Hasta Jack Nicholson se tuvo que levantar de la silla para arengar a los suyos.
No sirvió de mucho porque Allen siguió a lo suyo, martilleando la canasta rival con la constancia de un dolor de cabeza inopor-tuno. Sus 8 triples superan los 7 de Scottie Pippen (Chicago Bulls) y de Kenny Smith (Houston Rockets). Además, ya es el mejor tirador en la historia tras conseguir sus primeros siete sin fallar un solo lanzamiento. Una masacre impresionante que le sirvió para irse al descanso con 27 puntos.
Pese a todo, los Lakers tuvieron la suerte de cara porque se fueron al vestuario solo seis puntos abajo, una minucia para los méri-tos que hicieron. Gasol despertó a la grada con una jugada de tres puntos a aro pasado y Kobe cogió el testigo aprovechándose de dos pésimas entregas de los Celtics desde la línea de fondo.

Fue suficiente para que los campeones salieron motivados en la segunda parte, y en tan solo dos minutos borraron la desagrada-ble sensación de haber estado 14 puntos abajo y al borde del abismo con un canasta de un excelente Gasol (57-56).
Después el partido entró en una fase extraña. Las personales en ambos bandos cambiaron parcialmente el decorado, con Bryant en el banco casi todo el tercer parcial con cuatro, lo mismo que un negado Garnett, que firmó una actuación muy pobre con 6 puntos. Mientras, Allen aprovechó la confusión para meter el octavo triple y situarse en solitario en la lista de tiradores de tres en las finales.
A la postre, resultó ser un récord útil gracias a Rondo al final, el líder de un equipo que viaja con la moral alta después de haber cumplido en Lo Angeles y tener tres partidos en casa para poner la serie de cara. Veremos.

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