El abuso de las personas mayores de edad sucede sin importar el origen o condición socioeconómica de los involucrados. Como la mayoría de las veces el maltrato se da de parte de miembros de la propia familia del afectado, puede ser difícil de detectar y aceptar.

Las señales obvias de abuso físico incluyen laceraciones, abrasiones, fracturas, hematomas y contusiones. También hay que sospechar cuando la persona tiene dolor o sensibilidad con el tacto simple. Del mismo modo, pueden haber quemaduras ocasionadas por cigarrillos, cuerdas u otros objetos. Si el anciano se retira o adquiere una actitud de defensa en cuanto ve al abusador, es clara señal de que algo está pasando.

Hay heridas que no se ven, pero que son igual de dañinas. Los ancianos que son víctimas de abuso emocional por lo general reciben agresiones verbales, amenazas, intimidación, humillación o aislamiento que pueden causar traumas severos.

Este tipo de acciones no son de ninguna manera aceptables, no importa si es un hijo, hija o una amistad quien las ocasiona. Estos hechos se pueden reportar a los Servicios de Protección al Adultos o a la policía.

Si se presentan signos de depresión, cambios de humor, enojo, miedo a ser tocado o debido a la proximidad de otros, o se presenta demasiado introvertido, la víctima pueda estar sufriendo este tipo de maltrato.

En cuanto a la negligencia, esta sucede cuando la persona que cuida del anciano no le proporciona asistencia con sus necesidades básicas. Esto incluye alimentos, vivienda y servicios médicos, entre otras cosas.

Los hijos adultos, especialmente los que están desempleados o aquellas personas con antecedentes penales, son más propensos de descuidar a sus padres ancianos.

Se habla de negligencia cuando el anciano se siente aislado por su cuidador y es incapaz de hablar libremente o pasar tiempo con los demás, cuando la persona muestra signos de alto nivel de deshidratación o desnutrición, presenta pérdida repentina de peso, o si carece de aparatos de apoyo esenciales como anteojos, prótesis, auriculares para oír, bastones, andadores u otros elementos críticos.

En caso de que el abuso en cualquiera de sus formas ponga en peligro la integridad del anciano, debe informar de inmediato a la policía o a los Servicios de Protección al Adulto llamando al 1-877-477-3646.

Esta columna no pretende sustituir los consejos y ayuda legal que sólo un experto en la materia puede brindar

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