Pregúntele a cualquier padre que haya pasado por esta situación, y le dirá que los conductores adolescentes tienen demasiada seguridad en sí mismos. Con frecuencia, como están extremadamente entusiasmados por tener el privilegio de manejar, no consideran la posibilidad de que puedan tener un percance. No importa si el joven estrena un auto nuevo o si acaba de sacar del lote un auto usado, la sensación de ponerse al volante ocasiona que olviden algunas reglas de seguridad, como respetar el límite de velocidad, por ejemplo.

Pero la seguridad al conducir debe ser la principal prioridad que deben considerar los jóvenes. Los accidentes de auto son la principal causa de muerte de adolescentes en la nación. Cada año, aproximadamente 5,000 jóvenes pierden la vida en colisiones de vehículos, y otros 375,000 sufren lesiones.

Para que su hijo no forme parte de esas estadísticas, es imperativo garantizar que él mismo tenga cierta preparación antes de conducir. Exíjale que pase un curso de entrenamiento de conductor en una escuela o en un programa de educación comunitaria.

Para asegurar que los adolescentes tengan el entrenamiento necesario, muchos estados han promulgado leyes que rigen el otorgamiento de licencias de conducir para graduados (GDL), y establecen límites para los conductores menores de 18 años.

La seguridad es primero
Aunque las leyes estatales se crean para estimular a los adolescentes a que se conviertan en conductores seguros, los padres deben inculcarles a sus hijos las consecuencias que deben asumir en caso de conducir irresponsablemente:

• Pérdida de los privilegios de conducir si se les impone una multa por violación de las leyes del tránsito. Si el adolescente es multado por exceso de velocidad o por conducir de forma imprudente, el precio de su póliza de seguro de auto aumentará significativamente. Por esta razón, sería una buena idea aclararle al adolescente que si le imponen una multa, tendrá que pagarla, así como el incremento de la prima del seguro.

• Exíjales a los adolescentes que tengan su propia póliza de seguro de auto. Si cree que su hijo no es responsable a la hora de conducir, una buena medida al respecto es eliminarlo de su póliza de seguros y exigirle que busque un seguro por su cuenta. Recuérdele además lo costoso que pudiera resultarle. Tal vez esto le ayude a controlarse ante el volante.

La conducción de un auto puede ser un cambio importante a la mayoría de edad, pero también es un privilegio. Asegúrese de que su hijo o hija esté consciente de ello. EC

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