Revise las partes involucradas

Lo primero es revisar el contenedor de plástico que contiene el líquido refrigerante de reserva. Salvo en modelos especiales (de autos alemanes y suecos), se puede agregar líquido refrigerante aún cuando el motor esté algo caliente. Al abrirlo (siempre cubriendo la mano con un trapo mojado), revise si presenta alguna resistencia o si deja escapar vapor. Si esto ocurre, el tanque está bajo presión y no debe manipularlo hasta que el auto se haya enfriado completamente.

Después, revise el radiador. Abralo lentamente, siempre con el trapo mojado en la mano. Tenga mucho cuidado, porque existe el riesgo de sufrir quemaduras a causa del vapor o líquido refrigerante muy caliente. Si presenta mucha resistencia al intentar abrirlo, deje enfriar el motor unos minutos más.

Al examinar el radiador, vea con detenimiento su interior para ver cuánto líquido le hace falta. En lo posible, respete la proporción de agua/refrigerante sugerida por el fabricante. Luego de llenar el radiador, tápelo y verifique que las mangueras que lo comunican con el resto del motor no estén rotas o tengan fugas. Si todo está en orden, encienda el motor nuevamente y preste atención a la aguja de temperatura; si ésta amenaza con llegar a la zona roja, apague el motor de inmediato.

Mantenga la calma

Si las condiciones lo permiten, maneje con mucho cuidado hasta llegar a una estación de servicio o un taller mecánico. Si agregando agua y refrigerante no parece solucionar el problema, es probable que el origen del problema se deba a otros factores, que pueden incluir: un radiador bloqueado, ventiladores rotos o que no funcionan bien, mangueras con fugas (a veces no están a la vista), o bomba de agua rota. Pero recuerde que lo primordial es mantener la calma y seguir los consejos antes mencionados.

Anuncios de interés en Los Ángeles
SHARE

Más artículos de interes