General Motors presenta un SUV de medio tamaño potente y con una línea de vehículo de alta gama. El nuevo Chevy Blazer es atractivo y con una notable carga de tecnología

Con el nuevo Chevy Blazer, General Motors ha hecho un notable esfuerzo por hacer las cosas bien. Entra por los ojos y navega como un servicio de lujo al aeropuerto, amplio como el salón de una casa y acogedor como ver la tele arropado por la manta de la abuela. Tiene, además, una notable carga de tecnología, es deportivo y tiene suficientes argumentos para convencer, como un motor de 3,6 litros en la versión Blazer RS que lo convierten en un más que atractivo crossover de tamaño medio.

El cambio ha sido drástico desde que engendraran el primero allá por 1969. En nada se parece a la propuesta actual, un vehículo moderno y envuelto en un halo de espíritu aventurero y estilo moderno de vida para captar la atención de conductores jóvenes y sus familias. En lugar de apostar por una versión similar a la de su primer todoterreno —el de 1969— y competir con los Jeep Wranglers, Chevrolet ha preferido meterse de lleno en el mercado de los crossover de tamaño medio para hacerle frente a los Nissan Murano o los Ford Edge, un acierto en vista de la popularidad de ventas de ese segmento en Estados Unidos.

Construido en la misma plataforma que el Cadillac XT5 y el GMC Acadia, el nuevo Blazer es un SUV con capacidad para cinco personas, con asientos traseros un tanto más estrechos de lo que se podría esperar para un coche de su tamaño, pero que compensa con creces en el maletero. Es enorme.

El Blazer se ofrece en tres versiones: la estándar, la más deportiva, Blazer RS, y la más lujosa, la Blazer Premier. El modelo básico está equipado con un motor 2,5 pero se puede subir hasta los 3,6 litros V6 para todas las opciones por el consiguiente aumento de precio. La versión básica impresiona menos, desprovista de la adrenalina que se le presupone a semejante cuerpo, pero con un motor 3,6 litros, nueve marchas de cambio automático, 308 caballos de potencia y tracción a las cuatro ruedas, el asunto cambia de forma radical.

El interior lo completan detalles como un techo solar que cubre casi todo el vehículo y una pantalla táctil de ocho pulgadas en diagonal con navegador, música y la opción del Apple Play y Android Auto que ayudan a sentirse cómodo de inmediato en el vehículo. Pese al aspecto innovador, es un estilo fácil de asociar a los acabados de General Motors, con tendencia a ser un tanto recargados. Este marea a menudo por la cantidad de opciones, del salpicadero al volante. Hacen falta unos días para familiarizarse por completo.

Por fuera el diseño ha mejorado tanto que tiene poco que envidiarle a otros modelos de gama más alta. En un mercado dominado por las marcas alemanas, el Blazer está a la altura. Estilizado por delante y por detrás, con faros achinados y otro juego de luces delanteras en la parte baja, con colores tan atractivos como el rojo, espectacular para el que se atreva.

Todo ello a partir de 28.800 dólares y hasta 40.600 por el Blazer Premier. Una opción más que razonable teniendo en cuenta el producto. EC

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