¿Por qué este cambio?
Es alarmante  constatar que la gente joven que va camino de desarrollar su capacidad de amar, no sepa definir o aproximarse con claridad a lo que es el amor. O es que está confundida ante la avalancha de mensajes que le impiden ver, sentir y comprender el verdadero sentido del amor. No se explica de otro modo la desorientación que existe. Basta escuchar, por ejemplo, ciertas melodías autodenominadas eróticas que exacerban los sentidos, y sobre todo, lo genital, como paradigma de los valores; basta escuchar los gritos lastimeros, a través de los cuales se pretende -erróneamente- remplazar el amor, el auténtico amor, por el odio o el placer efímero.

¿Entonces, qué es el amor?
El amor, para decirlo en palabras sencillas, es la voluntad de hacer el bien. Así como una persona tiene la voluntad dirigida a la búsqueda del semejante (sea éste quien sea) que pueda afirmar sin duda alguna que esta persona ama. Quien ama por lo tanto, hace feliz al otro, comparte lo suyo: da algo de sí, y si se trata de los esposos, su propia vida. El bien del otro es entonces el supremo objetivo del amor, lo cual excluye necesariamente la actitud de quienes llevados por su egoísmo procuran algún bien a costa de los demás.

Tipos de amor
Naturalmente hay diferentes tipos de amor: el amor filial, de padres a hijos; el amor conyugal, entre los esposos; el amor fraternal, entre los amigos, para citar solo los principales. Pero en todos los casos el hilo conductor, lo que identifica y define es el mismo carácter: la capacidad de entrega, el don de sacrificio.
Quien es capaz de sacrificarse por otro, realmente ama. Quien se aprovecha del otro y saca ventaja en nombre del amor, es un materialista que está aprovechando a la otra persona.

Frente al concepto que circula en el mundo, especialmente aquel que patentiza únicamente su expresión externa -hacer el amor- la definición que planteamos reivindica y valoriza el mejor de nuestros sentimientos, definición que todos sin excepción podrían sostenerla sin sonrojarse. El amor así concebido es una expresión de madurez, un valor profundo de la vida. Y el escenario apropiado para rescatar el verdadero sentido del amor, es la familia.

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