Un profesor de inglés encuentra una grabación con el discurso del activista anterior a su evento histórico en Washington en 1963

En cuestiones históricas, el tiempo y el dejarlo reposar siempre ha dado muy buenos resultados. Como muestra, el hallazgo de la versión temprana del discurso con el que Martin Luther King se convirtió en leyenda en Washington en 1963, una cinta metida dentro de una caja, llena de polvo, que ayudará a recordar el ensayo de King unos meses antes de su gran cita en la capital del país.

La grabación corresponde al discurso que dio el activista asesinado en Memphis ante estudiantes de bachillerato en noviembre de 1962. La cinta fue descubierta por un profesor de inglés de la universidad estatal de Carolina del Norte, Jason Miller, un documento histórico de gran valor que consiguieron escuchar pese al tiempo que ha transcurrido desde entonces.

Aunque varios medios cubrieron el encuentro de King con los estudiantes de Rocky Mount, una pequeña localidad de Carolina del Norte, no había quedado grabación alguna de lo sucedido, una prueba que entre otras cosas recoge las veces que King recurrió a su frase más famosa: “Tengo un sueño”. Ocho veces en total.

El profesor Miller se encontró con la grabación en una biblioteca local después de haber iniciado una investigación sobre los orígenes de ese discurso a principios de año. Hizo algunas llamadas tras leer una transcripción, llena de correcciones y errores ortográficos, y acabó dando con la caja de forma fortuita.

Miller cuenta que la cinta tenía escrito un mensaje: “no borrar”, y que pudo escucharla sin problemas. “Mi temor inicial fue que no sirviese la cinta, pero por suerte no se había mojado ni dañado”, dijo a una estación local de radio en Los Angeles.

Miller describe el contenido como una parte de un discurso sobre los derechos civiles, otra parte como una reunión masiva, y todo ello “con el espíritu de un sermón. Nunca había visto al doctor King combinar todos esos géneros en un solo momento”.

King habla en la cinta de “los hijos de antiguos esclavos y de los hijos de antiguos dueños de esclavos” y de su sueño, de que pudieran encontrarse en la misma mesa, parte de un movimiento que ayudó a cambiar conciencias y del que hoy se sabe un poco más gracias a este curioso hallazgo. EC

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