El técnico del Tri tiene hasta noviembre para enderezar el barco. Muchos dicen que debió irse después del 7-0

La historia se repite. Otra vez la Selección Mexicana corre peligro de quedarse sin mundial. Suenan las alarmas para no llegar a una situación como la del repechaje de hace dos años contra Nueva Zelanda, una lección que al parecer no dejó ninguna enseñanza.

Juan Carlos Osorio es señalado como el principal responsable del mal momento de la Selección Nacional. Después del fatídico 7-0 de la Copa América, el combinado azteca tuvo dos oportunidades para levantar un poco el ánimo, pero por lo que se vio contra El Salvador y Honduras, aun siente los efectos del cloroformo aplicado por los chilenos.

El colombiano se juega la chamba en dos partidos bravos el mes de noviembre. Ahí se definirá su destino. Columbus es el Waterloo del Tri en cada partido contra Estados Unidos. No le ha ganado en los pasados cuatro procesos mundialistas, de donde ha salido con el ya conocido marcador de 2-0 en contra. Luego viene Panamá, otra selección que tiene cuentas pendientes con los mexicanos. El panorama luce muy escabroso.

Si las cosas no funcionan en los primeros dos partidos del hexagonal final –o hasta en el primero–, adiós Osorio. ¿Y luego qué? ¿Otra vez a llamar a los bomberos? ¿Quién llegará al rescate? ¿Miguel Herrera, el “Turco” Mohamed, Bielsa? El único que parece haber entendido bien al jugador nacional, de sacarles jugo, de desmitificarlos, de unirlos, ha sido el “Piojo” Herrera, un tipo muy parecido en sus formas al “Vasco” Javier Aguirre.

Pero, ¿no nos estamos precipitando? Los números con Osorio son buenos. Se clasificó al hexagonal final en primer lugar. Varios jugadores nuevos han tenido minutos con la verde. Sería echar por la borda otro proceso. Nada vale, el 7-0 parece una loza difícil de cargar. Encima, los jugadores parecen aletargados, desubicados, temerosos, erráticos. No se han recuperado, perdieron la confianza en sí mismos y en su técnico: la mejor fórmula para el fracaso.

Pero se puede revertir. Hay que salir a morirse en la cancha, a morder al rival, salir a ganar en vez de salir a no perder. De eso depende el trabajo de Osorio y la clasificación a un mundial que insiste en alejarse. EC

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