Por Julie Stav

Siempre es buena idea enterarse de estrategias para hacer rendir mejor el dinero, como las que propone la experta en finanzas Julie Stav:

1. Aprovecha los períodos del año en que se abaratan ciertos artículos. Ponte al tanto de las fechas en que esos fabricantes ofrecen descuentos, de las ventas por liquidación y de las tarifas de fuera de temporada. Averigua qué artículos rebajan sus precios en determinados meses: por ejemplo, el invierno es ideal para comprar aires acondicionados (más caros entre mayo y septiembre), mientras que septiembre y octubre tienen grandes ofertas de cocinas y lavadoras.

2. En el supermercado, no compres más de lo que tenías previsto en tu lista. No caigas en la tentación de comprar lo primero que ves y camina por los pasillos para encontrar mejores precios. Antes de probar un nuevo producto, verifica que no estás gastando más de lo que cuesta tu producto habitual, y si ves que es más caro, tómate el tiempo para buscar lo que pensabas comprar inicialmente.

3. Si comercias con frecuencia con un comerciante específico en internet, inscríbete con él para que te envíen alertas de ofertas exclusivas. Compra lo que conozcas: según las encuestas, quienes compran el mismo artículo dos o más veces, se sienten más satisfechos que quienes compraron algo por primera vez. Busca normas de devolución gene-rosas y compra en sitios que te garanticen de antemano una devolución de dinero o cambio fácil si no estás satisfecho con lo que adquiriste.

4. Muchos ignoran y tiran a la basura esos cupones de descuento que podrían darnos ahorros de cientos de dóla-res al año. Aunque solamente el 2% de los cupones llegan a ser usados, ellos pueden ahorrarnos anualmente hasta un 12% de nuestros gastos en compras. Ordena tus cupones por fecha de vencimiento, tienda o tipo de producto, y mantenlos a mano para que no los olvides. Si no te llegan por correo, búscalos en revistas, detrás de los recibos de compra, el periódico y hasta por internet. Pero di NO a las tentaciones: no guardes cupones para productos que usualmente no compras o que no necesitas, pues solamente se convertirán en una tentación y tus supuestos ahorros serán, en realidad, un gasto inútil. EC

Para más información, visite www.juliestav.com

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