Julie Stav. Los Angeles | 7 de diciembre de 2012

Invertir bien tu dinero es todo un arte… un arte que se aprende con información, dedicación y experiencia. Mientras, ten en cuenta estos breves pero prácticos consejos para que le saques el mayor provecho posible —con el menor riesgo posible— a ese dinero extra que tanto trabajo te ha costado acumular.

Lo primero es preparar tu plan de inversión. El dinero que necesitas gastar en uno o dos años, digamos, en la compra de una casa, un automóvil, o tu colchón de seguridad en caso de emergencias (como la pérdida del empleo), no debe estar invertido en el Mercado de Valores.

Como las acciones tradicionalmente han rendido más que los bonos en períodos largos, deja en la Bolsa el dinero del retiro si dicho retiro no es hasta dentro de 10 años o más. Inviértelo con estrategias a largo plazo, con tiempo suficiente para recuperar e incrementar tu inversión, y diversifícate para que disfrutes de mayor tranquilidad y seguridad económica.

Comprar en baja puede presentar muy buenas oportunidades en el mercado bursátil, pero siempre considera tu nivel de tolerancia al riesgo, tu volumen de capital y el límite de tiempo para tu inversión. Las acciones muy depreciadas pueden representar una gran oportunidad para alguien que no tema al riesgo o no se perjudique demasiado con la pérdida, mientras que quienes prefieran más seguridad deben contemplar invertir en empresas de servicio público o las que ofrezcan productos de consumo económicos, como Procter & Gamble o Coca Cola.

Lee todo lo que puedas sobre finanzas (pero sé selectivo) y apunta en un bloc de notas o en el ordenador lo que ocurre en el mercado cada día o semanalmente. Toma nota de tus reflexiones al respecto, así como de cada movimiento que realices con tus inversiones.

Y compra acciones con periodicidad. Una vez al año, emplea un tiempo razonablemente amplio para estudiar tus estrategias de inversión. Lo que importa es tener una buena panorámica de lo que está ocurriendo en el mercado. Algunos pequeños inversores se dedican a esta tarea cuando llega la hora de preparar los impuestos, mientras que otros prefieren hacerlo a final de año, cuando tienen vacaciones y pueden dedicar el tiempo necesario. EC

Para más información, visite www.juliestav.com

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