Conozcamos los orígenes

A finales del siglo XVIII, Felipe de Neve, Gobernador español de California, quiso establecer un pueblo al lado del Río Los Angeles, al norte de la Misión San Gabriel. El propósito fue reafirmar el reclamo de España sobre este territorio y mantener los suministros de la
guarnición militar. El Gobernador de Neve tuvo en mente un lugar seleccionado por el padre Juan Crespi, un franciscano quien una década antes, acompañó a la expedición Gaspar de Portola, primera expedición europea que se hizo a través de California.
Con la autorización del Rey Carlos III de España, Viceroy Bucareli y el comandante general de la Croix aprobaron la propuesta del Gobernador y emitieron una orden de que el pueblo fuera establecido. Don Fernando Rivera y Moncada, Gobernador Lugarteniente de las Californias, supervisó el reclutamiento de los colonizadores para el nuevo asentamiento.
Fue difícil encontrar candidatos prometedores y de buena voluntad para colonizar esta tierra, aunque les ofrecían un pago por la misión, tierra y ganado. El sur de California era remoto y desolado, por lo que sería una ardua y peligrosa labor. Después de varios meses buscando en Sinaloa, Sonora y Culiacán reclutaron 12 familias.
Desde agosto hasta septiembre de 1781, el gobernador de Neve, los pobladores (11 hombres, 11 mujeres y 22 niños, pues una de las familias nunca llegó a Los Angeles) junto con los soldados, el sacerdote y algunos indios, hicieron la travesía caminando para arribar al lugar donde sería fundado el nuevo pueblo junto al río Los Angeles. El gobernador de Neve registró el 4 de septiembre de 1871, como la fecha oficial del establecimiento de El Pueblo de la Reina de Los Angeles.

Punto de unión

La prodigiosa tierra de Los Angeles pareciera predestinada a ser el punto de confluencia para todas las razas. Fue fundada por españoles, indios, mestizos y mulatos. Hoy en día esta tendencia continúa. Europeos, asiáticos, hispanos, caucásicos, así como habitantes del medio oriente, lejano oriente y Oceanía arriban a esta tierra buscando una mejor calidad de vida. Disfrutemos de esta diversidad cultural que sólo en pocas partes del mundo se puede apreciar. No la desaprovechemos y tomemos lo mejor de cada una de ellas. 

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