Donar sangre es muy sano. En primer lugar, porque la persona que decide donarla entrega sus datos personales, los cuales son almacenados en una base de datos; y de ser posible, si la misma persona llega a necesitar una unidad de sangre y la suya está disponible, la va a recibir.
 
A cada unidad de sangre donada se le deben practicar varios tipos de exámenes para garantizar que no transporte ningún tipo de enfermedad mortal, como el VIH o la Hepatitis B. Por esta razón, cada unidad de sangre es cuidadosamente estudiada antes de considerarla como ‘apta’ para donación.
 
Si alguna de las unidades de sangre llega a obtener un resultado positivo en las pruebas, se retoma la información personal del donante y se le notifica el resultado de las pruebas. Esto es una política que deben cumplir todos los bancos de sangre alrededor del mundo.
 
Cuando una persona dona sangre, tiene la oportunidad de reponer la que ha perdido; por tanto, en pocas horas volverá a tener un montón de células sanguíneas nuevas y saludables. También se reponen nutrientes que se transportan por la sangre, evitando los excesos de sales, azúcares y grasas. Donar sangre no aumenta de peso. Por el contrario, lo controla.
 
Siempre se recomienda no donar sangre en lugares que no se encuentren marcados y autorizados por una institución reconocida, incluyendo los sitios móviles.

Información proporcionada por ConCiencia News

Anuncios de interés en Los Ángeles
SHARE

Más artículos de interes