2. Resista la tentación de controlar. Si los padres son muy rígidos, los adolescentes dejan de pedir sus consejos. Establezca una atmósfera de tolerancia en casa, de esta manera conversarán y discutirán con la familia sobre sus ideas y problemas.

3. Trate de no dictar cátedra o criticar. Las órdenes, lecciones y juicios cierran las líneas de comunicación.

4. Póngales atención y escúchelos cuando hablan. Deje de hacer lo que se encuentra haciendo, mire a sus hijos a los ojos y concéntrese en lo que están diciendo sin interrumpirles ni sugerirles alternativas rápidas.

5. Anime a sus hijos adolescentes a que mantengan relaciones de amistad con otros adultos que los quieren, y trate  de no sentirse celoso por ello. Permita que sus hijos hablen con otros adultos como tíos, profesores, etc. Estos otros adultos son más aceptables para ellos precisamente porque no son sus padres.

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