Una experta  en psicología educativa comparte cinco consejos para poder hacer conexiones significativas con los adolescentes

Las estadísticas sugieren que un porcentaje inquietante de los adolescentes de Estados Unidos están en crisis. De acuerdo con un informe de Verywellmind.com, en un total de 24 horas en los EE. UU., 1,439 adolescentes intentarán suicidarse, 2,795 adolescentes quedarán embarazadas, 15,006 adolescentes usarán drogas por primera vez y 3,506 adolescentes huirán de casa.

La Dra. Kim Metcalfe, psicóloga educativa del desarrollo y autora de «Let´s Extra Extraordinary Youth Together», señala cinco formas en que los adultos pueden hacer conexiones significativas con los adolescentes, y ayudarlos a navegar el camino hacia la edad adulta:

1. Sea sensible. «El mapa para el viaje de su vida comienza con preguntas de adolescentes como, ‘¿Quién soy yo?’ y ‘¿Cuál es mi propósito?'», Dice Metcalfe. «Los adultos necesitan escuchar atentamente y luego tomarse el tiempo para guiar o aconsejar, y esto comienza siendo sensible a sus aspectos intelectuales, creativos y emocionales».

2. Ofrezca aliento. «Los jóvenes que son alentados por adultos actuarán de manera conectada y cooperativa», dice Metcalfe. “El estímulo ayuda a los jóvenes a sentirse capaces y apreciados, pero cuando los jóvenes se desaniman, actúan de manera poco saludable. La idea es fomentar el desarrollo de toda la persona joven».

3. Despierte su creatividad. Un adulto puede capacitar a una persona joven y darle confianza en sí mismo al hacer que se sientan importantes. «Una forma de hacerlo es pidiéndoles ideas y posibles soluciones a problemas que no sean los propios», dice Metcalfe. “Les dejas tomar la iniciativa en algo. Hacer que piensen fuera de lo establecido acelera el crecimiento».

4. Hágales saber que le importan. «Dígales a los niños que estamos de su lado, que los amamos y nos preocupamos incondicionalmente y que estamos allí para apoyarlos a pesar de sus errores», dice Metcalfe.

5. Convénzalos de darle la cara a la adversidad. «Ayude a los jóvenes a lidiar adecuadamente con la adversidad en lugar de intentar eliminarla o permitirles que huyan de ella», dice Metcalfe. «Ahí es donde comienza la mayor parte de los problemas, con el escape. Una base sólida de apoyo puede construir un autoempoderamiento que los haga más fuertes». EC

Con información de News and Experts

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