Es muy probable que las islas sean verdaderamente las zonas más fuertemente afectadas a causa del calentamiento del clima. El Panel Intergubernamental Sobre Cambio del Clima (IPCC), un grupo de científicos del clima de alrededor del mundo convocado por las Naciones Unidas para evaluar el riesgo progresivo del calentamiento climático, predice una subida media global del nivel del mar de entre 3,5 y 34,6 pulgadas en el próximo siglo. Y la Alianza de Pequeños Estados Isleños (AOSIS), una coalición de 42 naciones compuesta por islas pequeñas y países costeros bajos que se han juntado para presionar a las Naciones Unidas, informa que las alzas en el nivel del mar inducidas por el calentamiento global podrían amenazar la existencia misma de algunas naciones isla incluyendo las Maldivas, Kiribati y partes de las Bahamas.

Aquellas naciones bajas que logren sobrevivir con alguna tierra tendrán que enfrentar no sólo el alza continua de los mares y tormentas más frecuentes y más fuertes, sino también descensos en la productividad de su agricultura y pesquería. La intrusión del agua salada limitará la cantidad de agua dulce disponible para cosechas y debilitará la integridad de la tierra misma. Y a medida que mueran los arrecifes de coral, la abundante vida marina que una vez se congregó alrededor de ellas desaparecerá.

Pérdida del hábitat
En cuanto a la fauna, no se sabe realmente cómo ciertas especies nativas serán afectadas por la subida en el nivel del mar y otros riesgos ambientales exacerbados por el calentamiento climático. Claramente la amenaza más grande es la pérdida de hábitat: Formaciones terrestres que una vez sostuvieron ciertos animales ya no podrían estar encima del agua o seguir siendo propicias para algunas especies. Aquellos suficientemente afortunados de estar en continentes grandes podrían marcharse de la costa a áreas vecinas capaces de proporcionar los recursos requeridos para la supervivencia. Pero los animales que habitan islas tendrían enormes problemas para encontrar mejores localidades que garanticen su supervivencia.

El IPCC lista unos pocos ejemplos entre miles de habitantes endémicos de ciertas islas que probablemente enfrentan la extinción a menos que podamos controlar las emisiones de gas invernadero en el futuro cercano: el zarapito de Tuamotu de la Isla de Tuamotu, el zarapito barbudo de la Polinesia francesa, el Manus a cola de pavo real de Papúa, Nueva Guinea, el periquito y la baranda de Nueva Caledonia, la polla de agua de Samoa, el estornino de Montaña de Santo en Espíritu Santo, los pingüinos de las Galápagos, los petreles en Bermuda y colonias de ave marina del Kerguelen, Crozet e islas hawaianas exteriores, entre otros. El IPCC agrega que la flora endémica puede ir todavía peor, lo que a su vez precipitará más extinciones de animales.

¿Qué puede hacerse para detener esta marea creciente de pérdidas endémicas de especies? Según el IPCC, se ha visto que el establecimiento de reservas terrestres, marinas o costeras ha sido una “opción útil para el manejo del problema”. Los resultados de reservas modelo existentes en islas a través del Caribe (inclusive Dominica, Bonaire, las Granadinas y el Santa Lucía) han mostrado promesa. Grupos que incluyen Conservation International, la Wildlife Conservation Society, la Nature Conservancy y otros, trabajan para crear más de tales reservas en otras localidades críticas de biodiversidad, inclusive muchas islas no amenazados alrededor del globo.

Información cortesía de: Earth Talk DiálogoEcológico www.emagazine.com

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