Sommerfeld junto al profesor Qiang Hu se encuentran terminando el desarrollo de una planta piloto para producir kerosén de algas que se utilizaría como el combustible de aviones jet.

La planta estará lista en un año y, en dos, los científicos esperan tener listo un plan para la comercialización del combustible. Para este proyecto recibieron 1.5 millones de dólares en fondos del Arizona National Science Foundation.

Parte de las instalaciones de la planta productiva ya están en funcionamiento.  A la intemperie se extienden hileras de tanques delgados y transparentes con un líquido verde y burbujeante. Los científicos experimentan con las distintas variantes de algas y tanques para ver cuáles son las condiciones más adecuadas para maximizar su crecimiento.

Uno de los aspectos más interesantes de las algas es que son altamente productivas a diferencia del maíz o la soja, explicó Sommerfeld. Porque toda la planta es fotosintética –es decir que puede utilizar la energía solar para su crecimiento.

A diferencia de otras plantas que se utilizan para generar combustible, con las algas no es necesario utilizar terrenos destinados al cultivo de productos alimenticios. Sommerfeld dijo que parte de la idea del proyecto es lograr que sea autosostenible y “verde.” En otras palabras, que se reduzca al mínimo el consumo de energía durante la producción del combustible al igual que la contaminación al medioambiente.

Según los datos de varios análisis experimentales el equipo de científicos determinó que se puede generar el doble de la energía que se consume en la producción de las algas, dijo Sommerfeld.

“Es un combustible bastante limpio, bajo en nitrógeno y sulfuro”, agregó.

Otro aspecto de este proceso es que el agua que se utiliza para reproducir las algas se recicla. Sommerfeld dijo que la masa sobrante del alga una vez que se extrae el aceite podría ser utilizada como fertilizante.

Uno de los principales desafíos para hacer viable el uso de algas no es el proceso de refinación del llamado “petróleo verde” que producen, sino el encontrar una de las variedades más productivas.  Es por eso, que una de las misiones del equipo de Sommerfeld y Hu es seleccionar y analizar especies diversas de algas para encontrar las que se reproducen más rápido.

El laboratorio en Arizona  ya ha producido biodiesel otro de los combustibles alternativos que pueden generarse a base de las algas y no requiere del proceso de refinación que se usa en el combustible de aviones.

El biodiesel ya se ha utilizado en pequeños motores, pero Sommerfeld adelantó que en los próximos seis meses habrán noticias sobre el uso del biodiesel en alguna forma de vehículo.

A largo plazo la viabilidad de las algas como un combustible accesible para los consumidores dependerá de que tan costosa es su producción.

“Aquí la clave es la inversión que requiere crear instalaciones para producir el combustible. Y quién va a ser el primero en decir voy a invertir en hacerlo”, dijo Sommerfeld.

Información proporcionada por ConCiencia News 

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