Entró en la arena política a bombo y platillo, representante implícito de una masa latina que hace tiempo reclama poder para su imponente estallido demográfico. Su triunfo en la alcaldía de Los Angeles hace cuatro años le puso en el mapa para los más de 42 millones que sueñan con un latino en la Casa Blanca, y aunque hace unos meses decidió apartarse de la carrera hacia la gobernatura del estado de California, no descarta ser el heredero del cambio que propulsó su venerado Obama hace exactamente un año.

Antonio Villaraigosa, de 56 años, se sabe parte de todas las quimeras de la especulación, pero echa balones fuera, asfixiado por una batería de problemas de difícil situación en su ciudad natal. Los Angeles atraviesa por la mayor crisis fiscal de su historia, con un desempleo del 14 por ciento y con Hollywood más enfermo que nunca por la fuga de rodajes hacia otros estados más asequibles.

Pese al mare magnum político, Villaraigosa lo lleva como puede y hasta se deja caer por cuanta alfombra roja surge. Aquí en Los Angeles, además de alcalde, es carne de cañón de las revistas del corazón. Su romance con la periodista Mirthala Salinas en 2007 le costó el divorcio de Corina Raigosa, con la que estuvo casado 20 años y tuvo dos hijos. Es algo que muchos creen que le puede pasar factura en su posible viaje hacia el despacho oval.

Hace unos meses se salió de la carrera como Gobernador porque dijo que Los Angeles le necesita ¿Se arrepiente de la decisión?
Hay un gran número de razones, incluyendo el hecho de que tenemos el mayor déficit presupuestario en la historia de la ciudad. Hubiera sido una irresponsabilidad salirme en este momento. Además de eso ya he dicho que creo que hemos hecho cosas increíbles, una tremenda cantidad de progreso en muy importantes áreas.

¿Siente que la ciudad lleva ya su firma?
Sólo hay que echar un vistazo. En materia de seguridad hemos hecho crecer el Departamento de Policía de forma histórica hasta 800 agentes en cuatro años y la ciudad nunca ha sido tan segura desde 1954, reduciendo homicidios y violencia en casi un 40 por ciento desde que fui elegido alcalde. En educación he elegido una junta escolar para enderezar los 250 colegios que estaban fallando durante siete años y en medio ambiente ninguna ciudad ha ido tan lejos para convertirse en verde como Los Angeles, multiplicando por cinco nuestras energías renovables. Por eso quiero terminar mi trabajo, construir sobre los éxitos de los últimos cuatro años.

¿Significa eso que renuncia a puestos mayores, que no seguirá el camino hacia la Casa Blanca?
Para mi sería un honor ser el primer presidente hispano de Estados Unidos, pero no es buena política mirar hacia el futuro y olvidarme del trabajo que tengo ahora. Prefiero enfocarme en el trabajo que tengo en este momento. Es la mejor manera de garantizar mi futuro. Pero estaría orgulloso de llegar a la Casa Blanca.

Su mandato ha coincidido con la mayor crisis que se recuerda en Hollywood. ¿Cómo piensa salir de esa?
Estoy muy preocupado por las productoras yéndose a otros estados, a otras ciudades del país. He apoyado siempre un plan para un incentivo fiscal y evitar que eso siga pasando. Tiene mucho que ver con la economía y con el hecho de que otros estados están dando incentivos fiscales.

Puede que ahora sea el momento de legalizar a millones de latinos sin papeles de Los Angeles, que le den un urgente empujón a la economía.
Desde los años 70 he respaldado la reforma migratoria y soy partidario de sacar a los inmigrantes de la oscuridad social en la que habitan, situarlos en un lugar donde puedan disfrutar del sueño americano. Y sigo haciéndolo ahora. Creo que debemos aplicar las leyes de inmigración pero de una forma humana y reconocer que esos 12 millones de personas han contribuido a la sociedad y que tienen 5 millones de hijos nacidos en EEUU que son el futuro del país. Espero que el Congreso se mueva para implementar un camino hacia su legalización.

Si se busca su nombre en internet aparecen múltiples entradas sobre su relación extramarital con la periodista Mirthala Salinas y su vida personal. ¿Qué opina?
No creo que a la mayoría de la gente le importe mi vida personal. Quieren que me enfoque en los problemas importantes para ellos. Lo demás da igual.

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