Patty Covarrubias es directora de filantropía del CHOC, uno de los mejores hospitales infantiles del país

En solo dos años, Patty Covarrubias se ha convertido en una de las caras más visibles de un gigante médico del sur de California, el Children’s Hospital del Condado de Orange, (CHOC, por sus siglas en inglés). Su pasión por los niños y su conocimiento del mundo filantrópico han ayudado a inyectar “una mexicanidad”—como ella misma confiesa entre risas—, a uno de los mejores hospitales infantiles del país. Covarrubias, hija de inmigrantes de Zacatecas, es la directora de filantropía corporativa de la Fundación CHOC. Su meta este año: recaudar un millón de dólares de empresas y corporaciones para niños enfermos.

Para Covarrubias es la primera experiencia trabajando para una organización sin ánimo de lucro. “Toda mi carrera ha estado dedicada al mundo de la banca, unos 20 años, pero este trabajo me apasiona más que cualquier otro que he hecho en mi vida”. Esta latina de 40 años forma parte de una fundación que ayuda a cubrir una parte importante del presupuesto del hospital, el de las facturas a las que los pacientes no pueden hacer frente.

Solo el año pasado lograron recaudar 65 millones de dólares, un récord incluso durante la pandemia, un dinero destinado a ayudar a comunidades desfavorecidas. “Por desgracia, muchas de las familias con niños enfermos son latinos, pero sus recursos son limitados. Los hispanos forman las comunidades más pobres dentro de uno de los condados más ricos del país. Estamos tratando de ayudar a reducir la diferencia”, explica.

Hospital CHOC en el Condado de OrangeEs importante no olvidarse de los más necesitados  

La misión de Covarrubias es convencer a las empresas de que donen, lo que no siempre es fácil. “Uno pensaría que porque son grandes organizaciones con mucho dinero las donaciones al hospital son enormes, pero no es así”, afirma esta madre de dos hijos, de 6 y 2 años de edad. “Los que más donan son las familias. Hace poco recibimos 15 millones de dólares solo de una”.

El discurso es claro: no solo están ayudando a niños con cáncer y todo tipo de enfermedades. “Queremos transmitir el mensaje de que somos mucho más que un hospital. Ofrecemos cuidado preventivo, educación financiera, educación médica. En CHOC creamos comunidad”, explica.

Eso y ayudar a los latinos a sentirse bienvenidos en el hospital. “Aunque no es mi labor directamente, queremos más personal que hable español, más material traducido. Detalles como que haya libros en español en la biblioteca son pequeños pero hacen una gran diferencia”.

La estrategia de su departamento es crecer la parte filantrópica con las corporaciones. En su opinión aún no es lo suficientemente fuerte. Ella viene de ese mundo, pero del lado opuesto. Antes se dedicaba a destinar fondos para proyectos comunitarios. Fue vicepresidenta de Diversidad de Mercados en BNP Paribas y vicepresidenta asistente de relaciones comunitarias de Citibank. “Yo hacía el papel de la buena de la película en los bancos”, dice con una sonrisa, “asignando fondos para ayudar a la comunidades”. Lo que hace ahora es “algo muy cercano a mi corazón por ser latina, mexicana, siendo la mayoría de nuestros niños hispanos. Es importante no olvidarse de las familias y los más necesitados”.

Covarrubias no olvida nunca sus raíces. Sus padres emigraron de Zacatecas sin una educación formal y la sacaron adelante. “Soy la primera de mi familia en ir a la universidad”, apunta con orgullo. Ahora, está aplicando sus conocimientos y su cultura a CHOC, un trabajo que le llena como ninguno. “Sabía que no era feliz con mi trabajo anterior y decidimos cambiar, vender nuestra casa, irnos a una más pequeña, y simplificar nuestras vidas para centrarnos en cuestiones más relevantes”, comparte. “Lo que hago ahora me llena por completo, y eso que nunca he trabajado tan duro en toda mi vida. Estoy donde quiero estar ahora mismo. Y si me fuera a independizar, sería en algo de filantropía. Ayudar a los demás es lo que realmente me importa”. EC