Es creciente el número de partidarios a favor de la expedición de un documento oficial que ofrezca estadía legal a los indocumentados, entretanto se aprueba la reforma inmigratoria

El miedo de muchos indocumentados y a su vez, el deseo de poder tener una vida digna, hace que en el Condado de Orange sean muchos los que han desistido en la lucha por exigir la ciudadanía, proceso que parece no tener fin a pesar de las últimas reformas republicanas, y se decanten por el simple reconocimiento de su legalización en el país.

Esto es lo que reflejan las recientes encuestas que indican que más del 50 por ciento de la población ilegal se contentaría con un simple documento que le hiciese eliminar toda amenaza de deportación, aunque esto le supusiese quedarse fuera del camino hacia la ciudadanía.

Justo esta petición, la de un atajo hacía la legalización, coincide con el lanzamiento de la reforma migratoria republicana, reforma que abre un nuevo a camino a millones de indocumentados y que va en la línea del sentido común en este “esquivo hacia la legalidad”.

Ya que, según reza el documento, “No habrá ningún camino diferente hacia la ciudadanía para aquellos que quebrantaron la normativa inmigratoria, eso supondría ser injusto con aquellos inmigrantes que sí han seguido las reglas”. Sin embargo, este mismo escrito de una página tiende la mano a los indocumentados ofreciendo la opción de “vivir legalmente y sin miedo”.

Esto es lo que anhelan en Orange County, el compromiso de que la deportación no es una opción y de que ya no deben dejar pasar oportunidades de trabajo por miedo a que los rechacen por no tener sus papeles en regla.

Otras opciones se están barajando, como la de entregar la ciudadanía a aquella gente joven que ingresó en el país de niño. Todo, sin duda, buenos propósitos. Pero por el momento sólo eso, propósitos. EC

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