La cantante de Los Angeles hace historia con sus cinco Grammy en la noche en la que la española se hizo con su primer gramófono dorado

Empezó a cantar en un coro con 8 años, a los 11 ya componía sus propias canciones y con 15 se encerró junto a su hermano en un cuarto de su casa de Highland Park, un barrio alternativo de Los Angeles, a componer y grabar el álbum con el que esta noche ha arrasado en los Grammy. Billie Eilish, responsable de Bad Guy y del disco When We Fall Asleep, Where Do We Go? se llevó premio tras premio en la recta final de la 62 edición de los Grammy, una marcada por la trágica muerte de Kobe Bryant en un accidente de helicóptero.

Eilish se hizo con el Grammy a mejor producción, mejor canción, mejor álbum del año y mejor nuevo artista, los llamados Big Four en categorías principales, además del mejor disco de pop vocal contemporáneo, algo que solo había logrado antes Christopher Cross en 1981.

“Nunca pensé que esto me pasaría”, dijo Eilish al recibir el galardón a mejor canción del año, acompañada por su hermano Finneas, “mi mejor amigo” y la persona junto a quien compuso When We Fall Asleep, Where Do We Go? Este reconoció que el premio era un homenaje a los que todavía componen música en un cuarto. “Nosotros todavía lo hacemos”, indicó.

La idea era hacer un disco “con material que fuera loco y al mismo tiempo deprimente”, como ella misma lo había descrito meses antes, y la jugada les salió infinitamente mejor de lo que esperaban. Lo dejó claro su hermano sobre el escenario del Staples Center, ganador además del premio a mejor productor del año. “Nunca pensamos que ganaríamos nada con un álbum que habla sobre depresión, pensamientos suicidas y cambio climático”. Y mira.

Superaron claramente a la más nominada de la gala, Lizzo, que aún así se hizo con tres de los ocho galardones a los que aspiraba, entre ellos el de mejor actuación pop por Truth Hurts. La de Detroit pero criada en Texas se mostró pletórica por lo conseguido, recordando los años en los que tuvo que dormir en un coche y aguantar las críticas para abrirse paso en la vida.

El dominio de ambas artistas fue manifiesto en la jornada en la que Rosalía se llevó el primer Grammy de su carrera, el de mejor álbum urbano de rock o alternativo por El mal querer. Para la barcelonesa, la noche fue grande desde el principio. Antes de empezar la gala ya se había embolsado ese Grammy, otorgado en una ceremonia previa que no se retransmite por televisión. Sobre la alfombra roja del Staples Center, la misma Rosalía no se creía su suerte. “Todavía estoy en shock”, dijo. “Es emocionante que la gente esté acogiendo mi música”.

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