Con sus 71 años a sus espaldas, Wes Craven suma y sigue, pese a los palos contundentes, las críticas ácidas y las voces de cinéfilos clamando por el final de su carrera. Sobrevivió a nueve películas de Fredy Kruger y sus matanzas oníricas y después volvió a la carga con su segunda trilogía más vendedora, Scream, que acaba de alcanzar su cuarta entrega. En esta vuelve por donde solía, con matanzas a cuchillo de un personaje fantasmal y con Neve Campbell en su enésimo episodio de supervivencia. Terror, humor y psicoanálisis con la firma inconfundible de su autor.

¿Cree que esta generación está más enferma que la anterior?
Son enfermos de una manera diferente (risas). La cuestión de internet y las redes sociales son un fenómeno que obviamente ha alcanzado un nuevo nivel en la manera de comunicarse y eso es interesante. Pero eso no los hace más locos, sino distintos en su necesidad de horror y violencia.  

Parece que se está mofando de las nuevas tecnologías en su película.

No es tanto burlarse sino observar una nueva posibilidad de que un asesino se comunique. Esto solo es una nueva manera de hacerlo.

¿No se le hace cada vez más difícil convencer a un público experto?
Claro que sí, pero para eso nos pagan un buen dinero por hacerlas. Y no creo que los efectos especiales sean un factor. La mayoría de las películas que he hecho son sólo basadas en cuestiones simples y apoyadas en personajes que aportan el factor sorpresa.

¿Cuál es la mejor manera de asustar a alguien?
Con una muerte al principio, de una manera letal y sin piedad. Creo que la escena de Drew Barrymore en la primera cinta es el mejor ejemplo de lo que estamos hablando. Y después de eso, puedes aprovecharte de esa energía durante un tiempo y luego te puedes divertir con el suspense y la incógnita de no saber quién es el asesino. Tienen que temer la mente del director, que sea más rápida que la suya, que les sorprenda y que esté dispuesto a cruzar ciertos límites.

¿”Scream 4″ es la última o hay más películas por venir?
Hay un plan general para hacer de esta la primera de una trilogía, aunque no hay guiones todavía.

¿Cuál es la motivación de seguir haciendo películas de terror a estas alturas?
Me mantiene alejado de las calles (dice entre risas). Es muy divertido, hay una combinación de terror y humor, con personajes centrales humanos y vulnerables al mismo tiempo. Hay un montón de cualidades implícitas en hacer estas películas.

¿Es una terapia lo de rodar y escribir para usted?
No lo sé. Fue una coincidencia lo de empezar en esto por alguien que conocía que tenía que hacer una película de terror como productor. Me pidió que le ayudara a escribir algo de miedo. Si les gustaba lo podía dirigir, y así surgió. Descubrí mi talento en el cine de terror y fue una sorpresa para mí.

¿Su obsesión por el cine de terror tuvo que ver en algo con su infancia?
Crecí en una familia muy religiosa y me pasé toda la vida controlando mi comportamiento. No podías decir malas palabras ni beber alcohol, y creo que las películas de terror son un poco lo contrario, la libertad de ser salvaje y hablar de cosas que los buenos chicos no hablan.

Es una forma de dar rienda suelta a su represión, entonces.

Hay parte de ello, pero hay muchos directores del género que no tienen pasados de represión.

¿Le molestan las muchas críticas negativas a su cine?
Tratas de esquivarlas. He aprendido a no leer las críticas. Leí una de un tipo que decía que prefería que le clavasen agujas en los ojos que volver a ver una película mía, y duele, por supuesto. Las evitas, pero te pueden destruir.

Cualquier diría que un tipo como usted estaría muy por encima de eso a estas alturas.

No lo estoy, porque soy humano y muchos artistas no están seguros de que lo que están haciendo o de que están perdiendo la capacidad. Y si lees una crítica de alguien que probablemente sea inteligente y dice que tu película es una basura, puede ser duro.

¿Le importa que le llamen el rey del terror?
Es mucho mejor que lo de las agujas en los ojos (comenta de nuevo con humor). Me lo tomo como un halago porque hay mucha otra gente haciendo películas en este género. Al final tratas de hacer una película para ti, pero también quieres que a la gente le guste, por supuesto. Y si haces dos películas consecutivas que se estrellan, puede que no vuelvas a hacer cine jamás, especialmente a mi edad. EC

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