Es así como Psihoyos viaja hasta la isla de Taiji en Japón, en donde en compañía de Ric O’Barry (quien fuera el entrenador de los delfines que interpretaran a “Flipper”) y un equipo de intrépidos buzos y cineastas, se dan a la tarea de burlar a las autoridades locales para grabar una verdad que se ha mantenido oculta del público en general por años: la cruel matanza en masa de delfines.

A pesar de que esta película tiene claro su objetivo de formar conciencia en su audiencia, mostrando a la vez las consecuencias malignas de consumir carne de delfín (que por su alto contenido de mercurio puede causar deficiencias mentales), sin embargo la realización se siente más como un thriller de espionaje, en donde a cada momento surgen nuevos obstáculos que nuestros héroes tienen que superar, mientras tratan de evitar problemas con las autoridades locales, burlar la seguridad de la bahía y obtener las pruebas suficientes para exponer ante el mundo la mencionada práctica. Advertencia: Después de ver la cinta, ir a dar una vuelta a Sea World se siente como una verdadera grosería y un acto no más noble que el de ver una pelea de perros.
 
 

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