No queda ni un solo superhéroe del comic americano huérfano de celuloide. A estas alturas, o han pasado todos por los rigores de los estudios de Hollywood o están en vías de hacerlo. El sábado, en el Comic Con de San Diego, el gran escaparate para este tipo de sonados anuncios —perfecto por la enorme cantidad de fanáticos desatados que matan, o se acuchillan, para poder ver unos minutos de anticipo del siguiente largometraje—, el despliegue de fantasía fue rotundo, con una lista de nuevos títulos casi imposible de retener en la cabeza.

Y lo que queda por venir, en una fábrica de secuelas que garantiza, al menos durante el próximo lustro, unos ingresos en taquilla mínimos para justificar la frágil existencia de los grandes estudios de la meca del cine, ahogados por la bajada en las ventas de los DVD a nivel mundial y por una crisis económica que no termina de llegar a su fin.

Lo decía Geoff Jones, uno de los productores de “Green Lantern”, otro cómic de superhéroes rescatado del baúl de los recuerdos del dibujo estadounidense. “Siempre hay sitio para otra versión más, ¿por qué no?”, respondiendo a las inquietudes de los miles de personajes peculiares que se reunieron en el Hall H, un inmenso pabellón con capacidad para 6,000 personas abarrotado para esa presentación, que incluía unos minutos de acción de la cuasi despedida de Harry Potter de los cines, “Harry Potter and the Deathly Hollow”.

Pero las estrellas fueron los recurrentes superhéroes, que de momento han dado un resultado espectacular en taquilla. Solo la saga de Spiderman ha logrado recaudar más de 1.100 millones de dólares en tres películas, mientras se gesta la cuarta parte entre conflictos de guión y otros menesteres. También Superman ha vuelto a revivir y Batman está en vías de otra nueva aventura después de que la anterior entrega, “The Dark Knight”, se situara entre las películas más recaudadoras de todos los tiempos. El verano que viene, con Christian Bale de protagonista, habrá más acción del hombre murciélago.

Uno de los que anuncian guerra es una vieja gloria en busca de adeptos en la gran pantalla. El “Capitán América”, que en su época impresa vendió 210 millones de copias en más de cien países, dio el sábado su particular pistoletazo de salida entre los fanáticos del Comic Con, en una película presentada por su director Joe Johnston y que tendrá elementos como Chris Evans, en el papel del superhéroe, y a Samuel L. Jackson y Tommy Lee Jones como reclamos secundarios.

Los que se pasaron horas en una cola para acceder al pabellón, una multitud que batió todos los récords de asistencia a la 41 edición de la feria, no pudieron ver mucho, ni siquiera una imagen clara del superhéroe sino un instante del torso y el traje del salvador con su gritona bandera estadounidense. Puede que sea por el hecho de que solo llevan 9 días de rodaje. Pero los entusiastas salieron cargados de adrenalina, deseosos de acampar a la puerta de los teatros y de gastarse los dólares para verla cuando la cinta se estrene en 2011.

Sí saben que la película estará ambientada en Europa —en Noruega, para ser exactos— durante la Segunda Guerra Mundial, después de especulaciones de un campo de acción más moderno para el soldado Steve Rogers. Hugo Weaving interpetará al villano teutón.

No será el único producto a explotar por Marvel, la legendaria marca de cómics americana que dominó con claridad la convención clausurada ayer. La empresa aprovechó el revuelo para dar paso a “Thor”, más superhéroes con Kenneth Branagh detrás de las cámaras. Allí estuvo el director británico, otro que se ha apuntado a la tendencia comercial pese a que lo suyo era más la adaptación de obras de Shakespeare.

“No está tan lejos de lo mío”, señaló durante la presentación. “Hay una épica, hay historia, monstruos locos y me gusta toda esa combinación. Está en mi ADN. Por eso, cuando me lo ofrecieron, no pude decir que no”.

El ex marido de Emma Thompson, admitió eso sí, que conocía más de Spiderman y Batman que las historias del dios nórdico, creado por Jack Kirby y Stan Lee y que tendrá como gran atractivo la presencia de Anthony Hopkins Chris Hemsworth y la radiante Natalie Portman.  

Su presencia en el panel fue el final de una borrachera de títulos de aventura y fantasía que completó de forma inesperada un selecto grupo de actores, que darán vida a otro de los grandes títulos de la temporada, también de Marvel Comics, “The Avengers”. Robert Downey Jr, que ya ha hecho caja a lo grande con sus dos cintas de “Iron Man”, estará al frente del grupo de superhéroes.

El protagonista de “Chaplin” se presentó por sorpresa junto a otras estrellas que no estaban en el programa, como Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson, para defender a su compañero de reparto, el que será el nuevo Hulk en la película, Mark Ruffalo. “Exijo la más cálida recepción para Ruffalo”, dijo en tono jocoso, además de calificar la cinta “de lo más ambicioso que ha visto nunca” por el hecho que de Marvel combinará a todos sus superhéroes en la cinta, prevista para el verano de 2012. Por cierto que Portman decepcionó, al explicar que no estará en esa película pese a su participación en “Thor”.  

Fue parte de la guerra que han librado Marvel y su más enconado rival, DC Comics, que también tuvo lo suyo en ese gran foro de frikis en que se ha convertido San Diego estos días. Contraatacaron con el lanzamiento de otra de la más esperadas, “Green Lantern”, una producción millonaria de Warner.

Allí estuvo gran parte del elenco, encabezado por el protagonista, Ryan Reynolds, y el director, Martin Campbell, responsable de la adaptación del comic de Bill Finger y Martin Nodell de 1940. “No sabía mucho del personaje, pero me enseñaron parte de los decorados y acabé suplicando que me dieran el papel”, aseguró Reynolds, que despertó unos cuantos gritos de admiración entre el público femenino.

Después de la emisión del vídeo y de charlar con algunos de los fans sobre su papel en la película, Reynolds se encargó de regalarle el anillo verde de superhéroe, réplica exacta del que llevaba Hal Jordan (el personaje protagonista), a un aficionado con el que se reunió tras el evento. Resultó ser un niño de 6 años. Frikis felices.

Reynolds, como la mayoría de los implicados en este moda imparable de los superhéroes de acción, habló de su fascinación por la historia, de su infancia leyendo cómics, con una sonrisa imborrable en la cara. Nadie se refirió a los millones que ingresarán con esto, al hecho de haber recurrido a una fórmula segura ni a la crisis brutal que atraviesa el cine de autor, el de toda la vida, el que trata de aportar algo.

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